SEMBLANZA DEL “COMANDANTE ANTONIO”


En reiteradas ocasiones se me ha pedido que escriba lo que recuerdo de la trayectoria revolucionaria del preso político Jacobo Silva Nogales “Comandante Antonio”, actualmente recluido en las mazmorras de la oligarquía gobernante en el penal de Alta Seguridad de “La Palma”, estado de México, sujeto a un proceso judicial, que de manera arbitraria se le ha condenado a más de 49 años de prisión, al tiempo que se hace lo mismo con su compañera Gloria Agis “Coronela Aurora”.


Originalmente me resistí a escribir sobre algo que le pudiera poner en una situación jurídica más desfavorable para su causa legal, al referirme de cómo se incorporó al movimiento revolucionario armado a mediados de la década de los 70; pero hoy que él mismo hace su defensa con valentía ejemplar reivindicándose como comandante guerrillero, no encuentro motivos para no referirme con admiración a su trayectoria como combatiente distinguido de la talla de un Genaro Vázquez Rojas o un Lucio Cabañas Barrientos, como forzadamente lo reconocieran sus propios verdugos cuando lo aprehendieron en la ciudad de México y sometieron a crueles torturas, gracias a la traición de una mujer que avergüenza a muchas otras de su género por haberse prestado a consumar los planes de inteligencia militar, para descabezar a uno de los más importantes grupos guerrilleros de la época actual.


En esperas del fallo del Juicio de Amparo


Actualmente Silva Nogales se encuentra en esperas del fallo del juicio de amparo interpuesto en contra de la condena arbitraria de que es objeto ante el Juez de Distrito con sede en Acapulco; quien ha declarado que su fallo lo dará en “apego a derecho”. Seguramente que si eso fuera así, de inmediato tendría que ser puesto en liberad absoluta, toda vez que los dos delitos por los que lo acusan: rebelión y homicidio en agravio de una persona que circunstancialmente pasaba por el lugar, en momentos en que se llevó a cabo una emboscada a un convoy del ejército por la región de La Montaña.


El “comandante Antonio” acepta en su alegato haber incurrido en el “delito de rebelión” y reivindica el derecho que tiene todo ciudadano a rebelarse en contra de los tiranos como él lo hizo con las armas en las manos, delito que, conforme al Código Penal vigente, no amerita una condena mayor a los seis años. Y si se toma en cuenta que su aprehensión se llevó a cabo desde 1999, significa que ya cumplió su condena y debe ser puesto en libertad.


En relación al segundo cargo, Silva Nogales no acepta haber participado en la emboscada al convoy militar y tampoco hasta la fecha, ningún juzgador le ha probado tal acusación, ni existe en auto alguien que lo señale que lo haya visto disparar y si acaso hubiese estado en el lugar, ni con estudios de balística ni otros peritajes le han probado su supuesta culpabilidad. Si a ello se le agrega que para los casos de enfrentamiento armado, si se producen lesionados o muertos, con base en el mismo Código penal, no se le puede atribuir a nadie en lo particular la responsabilidad de los hechos si no se le demuestra haber disparado como es el caso de referencia.


Quienes nos consta que no estuvo en el lugar de los hechos bien hubiésemos querido comparecer ante el juez para constatar que ese día estaba en otro lugar, pero ¿Cuáles hubieran sido las repercusiones? Quizá más aprehensiones ilegales, más torturados y hasta más desaparecidos. Recuerdo perfectamente que ese día nos encontrábamos a más de 20 kilómetros del lugar comentando los últimos acontecimientos políticos y de acciones guerrilleras en el estado, cuando de pronto sonó un aparatito que en ese entonces estaba de moda llamado algo así como BIPS y al leer el mensaje me dijo muy preocupado, se acaba de realizar una emboscada a un convoy del ejército por la región de Chilapa y parece que hay un compañero muerto.


Dimos por concluida la plática informal y se retiró sin dar más explicaciones junto con otros de sus compañeros que lo esperaban a prudente distancia. Seguramente que cualquier juzgador que se precie de ser imparcial y apegado a la ley daría por cierta tal versión, pero cuando hay evidencias de que para el caso de luchadores sociales lo que cuenta es la consigna de los aparatos de Estado para golpear a los luchadores sociales las cosas son diferentes: seguimiento policiaco a cualquier testigo de descargo, desaparición, tortura o el asesinato


Desde esa perspectiva, cabe la exigencia de la defensa, de que antes de ser condenado como culpable, debería probarse científicamente su supuesta responsabilidad. Desgraciadamente en nuestro país, campeón de la impunidad para los verdaderos criminales, es el acusado el que debe demostrar su inocencia y no al revés, que los juzgadores demuestren sus acusaciones.


Por todo ello sostenemos, que si el Juez de Distrito procede conforme a Derecho como dice, seguramente que su fallo será absolutorio; pero si no lo hace, significa que por el contrario, estará actuando por consigna, como el ejecutor de una acción de Estado en la cual se procede con revanchismo y escarmiento pretendiendo que en el futuro, ningún mexicano se atreva a luchar en contra del sistema político y económico opresor que agobia a la mayoría de los mexicanos. Eso significa, que se criminalizan los movimientos políticos y sociales en flagrante violación a las libertades individuales consagradas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Ciudadano de la ONU.


Proceso similar al seguido contra Genaro Vázquez Rojas


El proceso que se sigue al Comandante Antonio tiene gran similitud con el que se le siguió a Genaro Vázquez Rojas en 1966-67 por delitos prefabricados por el gobierno estatal en Guerrero. Se le acusó de ser el responsable de la muerte de más de diez ciudadanos indefensos y alrededor de 200 heridos que fueron acribillados por los propios agentes policiacos, cuando se manifestaban pacíficamente frente al palacio municipal de Iguala por el fraude electoral de 1962. La consigna era condenarlo a muchos años de prisión esperando con ello intimidar a los guerrerenses para que dejaran de protestar en contra del gobierno y la respuesta fue de más y más movilizaciones en contra de toda clase de atropellos de atropellos e injusticias cometidas en contra de gente del pueblo y en demanda de la libertad del dirigente.


Muchos abogados de prestigio voluntaria y gratuitamente se incorporaron a su defensa legal hasta haber demostrado su inocencia de los cargos que se le imputaban. La ceguera política del Estado al no proceder conforme a derecho sólo condujo a que la Asociación Cívica Guerrerense (ACG) decidiera excarcelar a su dirigente por la vía armada. En el caso del Comandante Antonio esperamos que esta vez sus juzgadores sí ejerzan su autonomía al dictar sentencia y dictaminen su libertad inmediata con apego a derecho, por sanidad política y por el bien de la paz social.

Traición y aprehensión de Toño


Toño siempre se empeñó en acercarse a intelectuales y demás personas interesadas en aportar ideas o acciones a favor o en contra de la lucha guerrillera y sus planteamientos políticos; lo cual bien puede verse como una fortaleza porque enriquecía sus referentes teóricos, pero también terminó siendo una debilidad porque ponía en riesgo su seguridad personal. Después de todo, la revolución no se realizará al margen de la “sociedad civil”, de alguna u otra manera los “intelectuales orgánicos” pogresistas, también cuentan.


Cabe señalar que entró en contacto con el investigador universitario Renato Ravelo Lecuna, recientemente fallecido y muchos más, con quienes debatía “de igual a igual” durante varias horas de las cuales sacaba importantes conclusiones. Ravelo llegó a comentar en confianza su admiración por la capacidad teórica del comandante Antonio en relación a temas filosóficos, históricos, económicos y obviamente políticos. Quizá como parte de la trampa de inteligencia militar, hasta panistas manifestaron su interés por hablar con él. Ciertamente Toño no escatimó esfuerzos y riesgos para asistir a reuniones hasta donde fuera necesario en cualquier parte del país para tratar de fortalecer al ERPI en lo político y en lo militar.


En cierta ocasión, la mujer que lo traicionó, haciéndose pasar como excombatiente del EZLN le hizo llegar una invitación para platicar, porque –según ella-, tenía interés en unirse al ERPI junto con los demás compañeros que supuestamente se habían escindido de aquella organización. Le aseguraba que su vida corría peligro porque sus diferencias con Marco eran tan graves que seguramente trataría de ajusticiarla. Después de reiteradas invitaciones, por fin Toño se decidió a asistir a una primera reunión con el propósito de conocer más del EZLN y de inmediato detectó en ella que había algunas aseveraciones suyas que no eran creíbles; sin embargo, aceptó tener otra reunión donde ya participarían junto con ella los demás supuestos desertores.


Desde que estaba al interior del EPR Toño tuvo un gran respecto y admiración por lo que en Chiapas se estaba desarrollando a partir del trabajo organizativo entre los indígenas. Le preocupaba que en algunas regiones de aquel estado compañeros suyos tuvieran serias contradicciones con las bases zapatistas como en “Venustiano Carranza” de la costa Chiapaneca. Cuando la ofensiva militar de Salinas en contra de los primeros, de inmediato compartió la iniciativa de apoyarlos con acciones militares en contra de algunos blancos específicos en otras partes del país, esperando con ello disminuir la tensión en el sureste, a pesar de que Marcos rechazó toda clase de apoyo de otras organizaciones guerrilleras.


Consideró sin embargo que la reunión con la supuesta desertora le daría la oportunidad de conocer más el proyecto zapatista. Efectivamente en la siguiente cita llevada a cabo en la ciudad de México se consumó la traición y la detención de Toño. A partir de ese momento la traidora viajó a Canadá a solicitar asilo político, supuestamente porque su vida corría peligro, pero se sabe que va y viene a aquel país sin mayores preocupaciones de detención de parte de los aparatos represivos; pero sí ha intentado ubicar a la hija de Toño asilada en aquel país con propósitos hasta ahora desconocidos. No se sabe en cuántas otras organizaciones clandestinas se ha infiltrado esa señora con el mismo u otro cuento, para facilitarle a los aparatos de inteligencia miliar la infiltración de sus agentes.


La versión oficial de la aprehensión de Toño


La versión oficial de la aprehensión de Toño fue distinta, que re realizó en la colonia proletaria denominada PRD en Chilpacingo, Gro., donde efectivamente con lujo de violencia fue tomado por asalto un domicilio sin orden judicial, para detener a sus moradores acusados falsamente de guerrilleros. Con ello el Estado esperaba acabar con la organización fundada por Toño y demás combatientes, pero se equivocaron quienes así lo creyeron, porque el ERPI a pesar de la caída de uno de sus más destacados comandantes, ha tenido la capacidad de reponerse a tan duro revés y continuar adelante con la misma determinación de siempre.


Mis recuerdos y anécdotas del ingreso de “Toño” a la guerrilla


Lo conocí en una “escuelita político-militar” que se llevó a cabo en una de las tantas montañas que adornan la amplia orografía del país en 1978. Eran los tiempos en que los sobrevivientes de la guerrilla de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) de Genaro Vázquez, el Partido de los Pobres (PdlP) de Lucio Cabañas Barrientos, el Movimiento Armado Revolucionario (MAR) de José Luis Martínez y otra organización que hoy se mueve a nivel abierto, se empeñaban en constituir lo que se denominó “La Cuadrilátera”, para desde aquí, convertirse en un “polo de convergencia” de las demás organizaciones guerrilleras del país que estuvieran dispuestas a reactivar el movimiento guerrillero con mayor impacto a nivel nacional y de ser posible a nivel continental, en tanto que si la ofensiva de contrainsurgencia diseñada desde el Pentágono para ser aplicada por sus “gorilas” (aparatos policiacos y militares al servicios de los Estados nacionales) a nivel continental, la lucha revolucionaria tenía que ser también en esa dimensión.


Una de las tareas inmediatas de los cursos que impartían las organizaciones referidas, era la orientación política y de capacitación militar a todos sus nuevos combatientes y los no tan nuevos, a través de lo que se denominó las “escuelitas político-militares” que se llevaban a cabo en zonas rurales y urbanas, para elevar la capacidad de combate en cualquier terreno y circunstancia.


Cada organización incorporaba a los cursos a un número igual de combatientes en formación sin que nadie tuviera que hurgar la identidad plena de cada uno; esa tarea era responsabilidad de quien los reclutaba. En esas condiciones, Toño llegó por vía PdlP y aún siendo muy jovencito y al igual que los demás, debería escoger un seudónimo porque todos de alguna manera, tenían que comunicarse entre sí identificándose con un nombre. Él, por la admiración que le causó la acción guerrillera sandinista en Nicaragua denominada “cochinera”, donde participó como el segundo comandante responsable Edén Pastora “Comandante Cero”, para la detención de toda la plana mayor del gobierno del dictador Somoza y lo obligó a acatar todas sus demandas. Por esa razón, quiso que se le llamara con ese mismo seudónimo; pero como hubo otro que también quería llamarse igual, se resolvió el “diferendo” llamando al otro “doble Cero”.


Por varios años, quienes lo conocieron lo siguieron llamando “Comandante Cero”, seudónimo al que renunció al conocerse los arreglos que Pastora estaba teniendo con el imperialismo norteamericano para golpear a la revolución sandinista. Desde ese momento ni él ni el “doble cero” querían saber nada de quien creían que se convertiría en el nuevo Che Guevara, símbolo de rebeldía y lucha de la generación de los 60, 70 y 80 a nivel continental y mundial.

En una ocasión, ya como comandante del EPR Toño llegó a una escuela universitaria y en pocos minutos el lugar prácticamente fue rodeado por policías estatales; cualquiera podía deducir que pretendían aprehenderlo. Quienes lo rodeaban, sabiendo de quién se trataba temieron lo peor; sin embargo, “no cundió el pánico” gracias a su serenidad hasta que se logró conocer el motivo de la presencia de los “guardianes del orden”, perseguían a unos narcomenudistas, quienes escudándose en el supuesto respeto a la autonomía universitaria creyeron que ahí quedarían a salvo pero no lo lograron.



Lugar de procedencia


Toño procedía de Oaxaca, pero nadie se lo imaginaba que fuera de aquel estado; su modo de hablar le daba un acento más cercano a los habitantes del mezquital o de las colonias proletarias de la periferia del Distrito Federal; su español no parecía muy claro; pero su entrega a la lucha desde aquellos momentos quedaba plenamente demostrada, al ser receptivo a todas las instrucciones que se impartían en las “escuelitas”: cursos de historia de México, filosofía, economía política, obviamente se estudiaba el primer tomo de El Capital, para entender el origen de la acumulación vía explotación del trabajo asalariado y con mucha intensidad, arme y desarme de todo tipo de implemento militar; karate, defensa personal, conocimiento de la capacidad de fuego del armamento y las ventajas y desventajas de éste en cada tipo de combate de defensa o ataque.


Al pasar a las prácticas de tiro con armas largas se tenía que saltar obstáculos a manera de maroma con el rifle en mano sin que se golpeara “porque el cargador se desnivelaría y quedaría inservible”. Se tenía que caer en posición de combate y disparar en tres ocasionasen contra de un blanco predefinido. El caso es que Toño, a pesar de su agilidad juvenil, pero aún con poca experiencia en esos ejercicios, por cuidar de no golpear el rifle jaló del gatillo antes de caer al suelo y a punto estuvo de acribillar a uno de los discípulos y hasta el instructor. ¡Vaya susto que se llevaron todos los participantes!


En aquella su primera escuelita, al menos para quienes apenas lo conocieron, les dejó muy buena impresión, porque con mucha facilidad se apropiaba de los conocimientos ahí impartidos; al paso del tiempo, llegó a superar a sus maestros al ir más allá por su cuenta: estaba pendiente de toda clase de publicaciones de libros sobre teoría guerrillera, pero sobre todo, del debate del nuevo rumbo que tomaba la teoría marxista a raíz de la caída del Muro de Berlín y el derrumbe de la ex Unión Soviética.


A principios de los 80 se dio un grave reflujo del movimiento guerrillero, todas las organizaciones guerrilleras habían sido muy golpeadas, la amnistía había mediatizado a no poco excombatiente y la lucha armada en aquellas circunstancias parecía que se desvanecía como vía viable para la toma del poder; la “cuadrilátera” se desintegró pero varios de los sobrevivientes del PdlP entre ellos Toño, se vieron atraídos por la opción guerrillera que planteaba el PROCUP con quien terminaron fusionándose y llevaron a cabo una serie de acciones de gran impacto en la opinión pública nacional e internacional.


Toño ingresa a la Universidad de Guerrero


A principios de los 80 la guerrilla en general parecía haberse extinguido, sea porque hubo quienes se incorporaron al movimiento de masas, se replegaran a su vida privada o se convirtieran en renegados de la revolución, sirviendo hasta de informantes de los aparatos de inteligencia; funcionarios o legisladores al servicio del poder que decían combatir. En ese contexto, sorprendió a no pocos conocidos de que Toño llegara a Chilpancingo a solicitar su ingreso a una de las facultades de la Universidad para cursar estudios de licenciatura en Sociología o Economía.


El primer problema era que tendría que dar su verdadero nombre y presentar documentos de estudios previos debidamente legalizados y lo hizo; de esa manera se sabía que su verdadero nombre era Jacobo Silva Nogales, a quien por su situación económica y por así convenir a sus propósito políticos, solicitó apoyo para ingresar a una Casa de Estudiantes, logrando colocarse en la Casa del Estudiante No. Uno de la ciudad capital donde aún se hospedaba Armando Chavarría Barrera, hoy Secretario de Gobierno, que fungía como dirigente de la misma y que al poco tiempo fue nombrado presidente de la Federación Estudiantil Universitaria Guerrerense (FEUG).


El humilde y sencillo Jacobo Silva Nogales no parecía que contara ya con referentes teórico-políticos mayores a los de sus compañeros moradores y por ello era subestimado por el círculo estudiantil de Armando Chavarría, con quien pronto entró en serias contradicciones seguramente por razones de liderazgos. Probablemente hasta la fecha este funcionario no relaciona a aquel humilde morador de la Casa de Estudiantes con quien posteriormente llegó a ser uno de los más destacados comandantes guerrilleros.



La masacre de Aguas Blancas


No se tiene conocimiento del momento en que abandonó la casa y sus estudios pero con frecuencia buscaba con quien compartir sus análisis de la situación política nacional e internacional para confrontar sus planteamientos con quienes le parecían gente de confianza, hasta que Figueoa Alcocer cometió la estupidez de consumar la masacre de Aguas Blanca y provocar la irrupción de la guerrilla en ese lugar un año después, como una respuesta necesaria frente a la impunidad gubernamental en aquel crimen de lesa humanidad.


A no pocos conocidos les preguntaba su opinión de lo que a su entender debería de hacer la guerrilla al respecto después de aquel crimen consumado por el gobierno figueroista. Comentaba que en las regiones de influencia recibían el reclamo de la gente del por qué no actuaban; consideraba que si la guerrilla no actuaba, sus bases caerían en la desmoralización al sentirse desprotegidos frente a esa clase de masacres. Llegaba a la conclusión de la necesidad de dar una respuesta armada y lo hicieron ya como EPR un año después de aquella masacre con motivo del acto luctuoso que se hiciera en el Bado de Aguas Blancas.


La aparición en escena del EPR


La aparición del EPR generó una gran controversia, entre quienes dudaban de que fueran auténticos luchadores sociales los encapuchados; unos los acusaban de ser un grupo montado por el mismo gobierno de Figueroa o una “pantomima” como lo calificó el vergonzante hijo del general Lázaro Cárdenas de nombre Cuauhtémoc que al parecer del apellido Cárdenas no heredó nada, desde el momento en que no alcanza a comprender la traición que hace de las causas justas del pueblo, al aceptar ser utilizado por el gobierno de Vicente Fox para golpear a su propio partido, al ver frustradas sus ambiciones de volver a ser candidato presidencial en 2006, aceptando el cargo de “responsable de los festejos del centenario de la Revolución Mexicana y el vi-centenario de la Independencia” sin mayores atribuciones que la de ser un simple instrumento de manipulación de la opinión pública en perjuicio de la candidatura de Andrés López Obrador y para colmo, su ceguera política actual no le permite ver cómo los gobiernos panistas están privatizando el petróleo y la electricidad de manera encubierta y descarada


Al abandonar la Universidad, Toño se replegó al trabajo clandestino nuevamente y pronto empezó a demostrar su capacidad de liderazgo; el compromiso con su pueblo y entrega al trabajo de construcción organizativa, lo que le permitió convertirse en uno de los principales responsables de la formación de nuevas columnas guerrilleras en el estado de Guerrero, donde se concentraba el mayor número de combatientes de lo que luego sería el EPR. Sin embargo, la “vieja guardia”, compuesta fundamentalmente por combatientes provenientes del PROCUP -según palabras del propio Toño-, se estaba convirtiendo en un verdadero obstáculo para el avance del movimiento guerrillero en Guerrero y el país, al abandonar muchos de los principios que en teoría enarbolaban “y la actitud ante la vida”. Esa situación pronto generó contradicciones con Toño y otros comandantes de la “nueva guardia”, que cada vez se fueron haciendo más irreconciliables, hasta llegar a la ruptura; sobre todo, porque estaba demostrado que “las antiguas estructuras del partido”, no permitían ya ni la democracia interna ni el desarrollo del movimiento con nuevas alternativas. Por esa razón, las cúpulas de sus antiguos compañeros lo condenaron a ser fusilado “por insubordinado”.


El problema iba más allá de las simples diferencias de carácter personal, en el fondo las viejas bases teóricas emanadas del marxismo décimo nónico, con la caída del Muro de Berlín y el derrumbe de la Ex Unión Soviética reclamaban una reflexión a fondo, no para renegar del Marx, Lenin y demás clásicos, sino para adecuarlas a las nuevas condiciones del desarrollo del capitalismo salvaje de la época de la globalización y el neoliberalismo, donde se expresa un amplio abanico de corrientes de pensamiento que también se convirtieron en actores directos de resistencia y lucha y no sólo el proletariado como se sostuvo en el pasado: luchas por la equidad de género, contra la discriminación racial, por razones de discapacidades, de nacionalidad, ecologistas, entre muchas otras más que reclamaban ser consideradas en el programa de lucha. Así, la estrategia de “guerra popular prolongada” debería ser replaneada en la perspectiva de apostarle a la “guerra insurreccional parcial o total”.


Todo esto fue motivo del debate introducido por Toño al interior del Partido, pero la respuesta fue siempre la cerrazón de “los comandantes”, que según Toño, querían dirigir la revolución desde sus cómodas residencias y camionetas del año que usaban con el pretexto de pasar inadvertidos ante el enemigo.


La ruptura de Toño con el EPR y funda el ERPI


La irrupción armada del EZLN en 1994 a la palestra nacional con un paradigma diferente al tradicional, hacía necesaria la revisión de muchos de los viejos dogmas establecidos en la táctica y la estrategia de poder; a lo que los “gurús” fundadores del PROCUP les parecía una traición a los principios. Con Toño se iniciaba lo que bien podríamos llamar “la rebelión de la nueva generación de combatientes guerrilleros” en contra de quienes a su parecer habían entrado en un proceso de descomposición moral y de abandono de las tareas fundamentales de la revolución, que culminó con la primera escisión del EPR y la conformación del ERPI.


La salida de Toño del EPR provocó un duro debate entre quienes aún tenían la esperanza de salvar el proyecto unitario: unos justificaban las razones de su separación al tiempo que otros la condenaban. Algunos de éstos, al conocer a fondo las causas de su separación terminaron por compartirlas y también se separaron para formar con sus partidarios nuevos grupos como el Ejército Revolucionario Tendencia Democrática, el grupo Lucio Cabañas Barrientos, entre otros.


Y para evitar confrontaciones, todos al salirse coincidieron con Toño, en dejarle a quienes se siguen nombrando EPR toda la infraestructura con que contaban a pesar de que –según dicen- los escindidos contribuyeron con sus acciones de recuperación a adquirirla.


En consecuencia, más del 60% de los combatientes del EPR tomaron partido por Toño y fundaron el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) que se distinguió por su audacia y capacidad de combate simultáneo en su modalidad de emboscadas al ejército a lo largo y ancho del estado de Guerrero, incluso, en las propias goteras de la capital donde realizaron diversas acciones de propaganda armada, mediante el bloqueo de carreteras y la aparición relámpago en diversas comunidades cercanas, que originaban día a día mayor desconcierto y desaliento a no pocos contingentes policiacos y militares por temor a ser atacados en cualquier momento.


El Comandante Antonio un gran pintor y conocedor del derecho


Antes de que Toño fuera aprehendido, ninguno de sus compañeros le conocieron sus grandes dotes de pintor o conocedor del Derecho; tal vez ni él mismo lo sabía –deducen algunos-, ya en la cárcel le ha dado por pintar y escribir con una admirable destreza. Críticos del arte reconocen que los cuadros que ha pintado, además de ser originales en cuanto a su contenido y las técnicas que usan son propias de pintores profesionales sin serlo.


La defensa jurídica que hizo de su propio caso, también ha dejado sorprendidos a no pocos estudiosos del Derecho y a litigantes de prestigio. Sorprende por la información y los referentes jurídicos en que se apoya en las condiciones de cautiverios en que se encuentra, sin posibilidades de consultar ningún código penal, procesal o de jurisprudencia en la cual sustenta su defensa.


Sin lugar a dudas que Toño ya se ha ganado una honrosa página de la historia como un luchador social capaz que la sociedad civil no debe abandonar a los caprichos del poder del Estado.


Sus cualidades artísticas ciertamente le permiten mitigar el cautiverio, pero es un reto evitar que personas como él que desde muy joven decidió entregar su vida a la lucha revolucionaria por un patria nueva como lo plantearan Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos sea marchitado en el olvido.