Entrevista a Gloria Arenas Agis
Ex dirigentes del ERPI presos se sumarán a
la lucha social pacífica
Maribel
Gutiérrez
(Primera
parte)
Los
presos políticos Gloria Arenas Agís –la coronela Aurora del
ERPI–, y Jacobo Silva Nogales –el comandante Antonio– están en
una lucha jurídica por su libertad, y si las resoluciones de los
tribunales se apegan a la ley, pronto podrían salir de la cárcel,
donde han estado más de 8 años y medio.
En entrevista desde el Centro de Prevención y Readaptación Social de Chiconautla, municipio de Ecatepec, estado de México, Gloria Arenas Agís confirma esa perspectiva, y cuando se logre se proponen incorporarse al movimiento social pacífico.
El 25 de febrero de este año, el
Primer Tribunal Unitario del 21 Circuito, con sede en Chilpancingo,
resolvió reducir la condena de 46 años y tres meses a 14 años y
dos meses de prisión. Pero aún esta condena será impugnada
mediante un nuevo amparo, y con base en la ley en poco tiempo los dos
deberían estar libres.
La coronela Aurora y el comandante Antonio
eran de los principales dirigentes del Ejército Revolucionario del
Pueblo Insurgente (ERPI), que se formó en 1998 de un desprendimiento
del Ejército Popular Revolucionario (EPR), principalmente los
combatientes de Guerrero. La coronela Aurora fue detenida el 22 de
octubre de 1999 en San Luis Potosí, y dos días antes en la ciudad
de México el comandante Antonio, simultáneamente en Chilpancingo
fueron detenidos Felícitas Padilla y Fernando Gatica Chino.
Luego de tres días de tortura, presiones y de encarcelamiento ilegal, en los que se montó el escenario de la detención de peligrosos guerrilleros del ERPI, los cuatro fueron presentados el 24 de octubre de 1999 ante los medios de comunicación ya encarcelados en el penal de máxima seguridad de Almoloya. Felícitas Padilla y Fernando Gatica quedaron libres cinco años después.
Gloria Arenas y Jacobo Silva que reconocieron desde el principio su pertenencia al ERPI, al principio fueron procesados en un juzgado de Toluca por terrorismo, delincuencia organizada, acopio de armas, asociación delictuosa, delitos de los que fueron absueltos. También fueron procesados en un juzgado federal de Chilpancingo y condenados a 21 años por homicidio calificado, 20 años por tentativa de homicidio calificado, 5 años por rebelión y 3 meses por daños en propiedad ajena.
La condena corresponde a la acusación que hizo la Procuraduría General de la República en contra de los dirigentes del ERPI como responsables de un ataque que realizó el EPR a un convoy del Ejército, el 16 de julio de 1996, en la carretera de Chilpancingo a Chilapa, entre los poblados de El Ahuejote y La Estacada, en el que murió un trabajador de 16 años de un camión de transportes que se quedó atrapado en medio del fuego. Por esta muerte se estableció el delito de homicidio, por el ataque el de homicidio calificado, y el de daños por los que causaron unas balas que pegaron en un vehículo Hummer del Ejército.
El 12 de septiembre de 2007, Gloria Arenas y Jacobo Silva presentaron una demanda de amparo contra la sentencia condenatoria por esos delitos, que él mismo elaboró desde el penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya estado de México, donde está recluido desde el primer día, mientras que Gloria pasó de Almoloya al penal de Neza y finalmente al de Chiconautla, donde tiene condiciones de prisión menos severas.
El argumento en demanda del amparo, que fue concedido por el tribunal, es que ellos reconocen que son rebeldes, el agente del Ministerio Público y el juez y los tribunales también les dan esta categoría, pues los condenaron por el delito de rebelión. Por eso no pueden acusarlos de homicidio, pues el artículo 137 del Código Penal Federal dice: "Los rebeldes no serán responsables de los homicidios ni de las lesiones inferidas en el acto de un combate".
El Tribunal Unitrario de Chilpancingo, de acuerdo con este artículo, concedió el amparo y los absolvió de los delitos de homicidio y tentativa de homicidio, les quitó 41 años de cárcel, pero aumentó a 12 años la condena de 5 años por rebelión y 2 por daños.
Sobre este proceso legal y las perspectivas, Gloria Arenas contesta, en entrevista vía telefónica.
–¿Cómo llegaron a este punto de reducción de la condena? ¿qué posibilidades ven de salir pronto? Organismos que defienden los derechos humanos han dicho que legalmente ya deberían estar libres, y que hay recursos legales pendientes para esto.
–Llegamos a este punto tras 8 años y medio de reclusión, porque primero pasamos el proceso normal, la sentencia, la apelación y todo eso tardó varios años, por ejemplo para recibir la primera sentencia fueron tres años, luego la apelación otro año. Después de la sentencia de segunda instancia, lo que sigue es el amparo, dejamos pasar un tiempo, y Jacobo se decidió a hacer el amparo.
El se motivó, vio el ejemplo de un amparo, y se tardó como un año, estuvo trabajando, estuvimos metiéndole leyes transcitas en cartas (porque en el penal de máxima seguridad de Almoloya no puede tener libros ni documentos impresos, sólo manuscritos).
Él mandaba pedir alguna ley,
algún documento, y de aquí a que se le podía meter pasaba tiempo.
Lo presentó y le correspondió a un tribunal en Acapulco. Hay un
artículo 137 del Código Penal Federal, que dice que cuando hay un
combate entre un grupo rebelde y el Ejército, las muertes causadas
ahí no se consideran delitos, porque son resultado de un combate.
Entonces se subsumió porque nosotros teníamos homicidio y homicidio
calificado, en ese sentido fue la respuesta del Tribunal. Nosotros no
nada más peleábamos eso, sino que decimos que nosotros ni siquiera
estuvimos ahí (en el combate del 16 de julio de 1996), podíamos
haber salido libres, pero se utilizó ese otro recurso, es la vía
que incluye el amapro y la que los magistrados decidieron
aceptar.
–¿La resolución del amparo que les reduce la condena acepta la tesis de que si hay rebelión no hay delito de homicidio?
–Sí, la resoluición del Tribunal Colegiado, cuando nos concede el amparo de la justicia lo que pide al Tribunal Unitario es que elabore una nueva sentencia ya considerando el artículo 137. Y el Colegiado en esta nueva sentencia lo considera, por eso teníamos 46 años 3 meses, y quita homicidio y homicidio calificado, y queda rebelión y daños.
Pero nosotros teníamos 5 años por rebelión y por daños 3 meses, nostros calculábamos salir libres, así como se nos concedió el amparo debimos haber salido libres, porque correspondía al Tribunal Unitario quitarnos nada más homicidio y homicidio calificado, dejarnos como estábamos, debimos haber salido libres, pero nos subió la sentencia por rebelión, nos la subió a 12 años y la de daños otros 2 años dan los 14.
"Nosotros consideramos que legalmente debimos haber salido de inmediato. Esta operación que utilizó de subir la sentencia para nosotros no es legal. Entonces es lo que nosostros vamos a impugnar, por medio de otro amparo contra esta nueva sentencia".
–¿Por qué tuvieron ustedes que asumir su propia defensa?
–En un comienzo nos defendió la abogada Pilar Noriega, con Lamberto González Ruiz. Estuvo muy bien su defensa en un caso que teníamos en Toluca que era por terrorismo, delincuencia organizada, acopio, de armas, salimos absueltos, solamente se nos quedó asociación delictuosa porque el juez consideró que al pertenecer a una organización armada que cometía el delito de rebelión era una asociación delictuosa y nos puso 5 años, pero nos absolvió de todo lo demás, y fue gracias a ellos. Pero ella entró a trabajar a la Comisión de Derechos Humanos del DF, le dejó el caso a Digna Ochoa, a la semana de que lo tomó fue cuando la asesinarom. Lo tomó otra abogada, de ahí ya no nos satisfizo la defensa. Anduvimos sin defensa fue un tiempo largo, cuando nos dimos cuenta de que el único paso jurídico que quedaba era el amparo, dijimos, no nos queda más que tener una actitud activa, hacer algo, asumirla nosotros. Poco antes un abogado nos había hecho un amparo, estaba bien pero hay cosas que sólo uno sabe, y es cuando Jacobo dijo pues yo lo hago.
–Si confiáramos en lo jurídico podrían ustedes salir pronto. Cómo te imaginas tus actividades en libertad.
–Para mí es una continuidad, estaba yo en una organización clandestina, me agarran presa, me encarcelaron, y en todo este tiempo yo recuperé mi identidad, dejé de pertenecer a una organización clandestina y estoy en otra trinchera de lucha que es el movimiento social, donde yo me inicié por cierto, de donde yo provenía.
"No siento que al salir empiece yo a retormarlo, porque dentro de las limitaciones de estar en la cárcel me siento parte del movimiento social y el plan que tenemos es continuar ahí, Jacobo y yo".
–¿Impica una crítica a su participación en el ERPI o antes en el EPR?
–Para nada es una crítica, yo creo que el movimiento social tiene dos vías, la vía pacífica y la vía armada. Pero en mi concepto todo es movimiento social, aclarando que nosotros ya estamos y pensamos continuar en esta otra vía, la vía pacífica.
"¿Por qué no regresar a la clandestinidad?, ya estamos aquí, en cualquiera de las dos vías hay mucho qué hacer, nosotros ya estamos aquí, entonces optamos por la vía pacífica.Y además en estos momentos creo que la situación del país demanda eso, fortalecer el movimiento social por la vía pacífica.
"Creo que hay mucho qué hacer, para la gente que deseamos contribuir a un cambio aquí también hay mucho qué hacer. Nosotros asumimos también un compromiso con La Otra Capaña. Porque precisamente estuvimos de acuerdo con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, creemos que esa es una opción que se está necesitando en estos momentos en el país.
"Ahora, no con esto estoy descalificando ninguna de las dos vías. Lo que sí te puedo decir es que es distinto un grupo pequeño, clandestino, aislado, que se considere una vanguardia, ese pequeño grupo que cree que él va hacer un cambio por la vía armada o una revolución y va a tomar el poder y va a instaurar la dictadura del proletariado o algo parecido, esa no es para mí la vía armada. La vía armada viene siendo la que utilizó Zapata en la Revolución, es el pueblo que está en armas.
"Aclarando eso, yo digo que cualquiera de las dos vías puede ser vigente, no me refiero a la cuestión de las concepciones que teníamos antes, que yo llegué a tener antes, en cuanto a este pequeño grupo, sino me refiero a que puede haber un estallido revolucionario armado, o puede ser un cambio pacífico, pero tendría que ser un gran movimiento, pero considero que eso no lo escoge uno, y no depende de que uno diga esto es lo mejor o esto es lo peor, las mismas condiciones del país te obligan a una u otra.
(Segunda parte)
Las
organizaciones armadas en el país no necesitan llamar al pueblo a
que se sume a sus filas, hay condiciones que llevan a la gente a
participar en esos movimientos, afirma Gloria Arenas Agís, presa
política sentenciada por rebelión, ex dirigente del Ejército
Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) en el que era la coronela
Aurora.
En entrevista desde la cárcel de Chiconautla, estado de México, en la que dice que ve la posibilidad de que ella y su esposo, Jacobo Silva Nogales, el ex comandante Antonio, recuperen en poco tiempo su libertad y dice que planean incorporarse al movimiento social pacífico, no critica a las organizaciones armadas, pero sí a los grupos pequeños que se definen como vanguardia y creen que ellos solos van a hacer la revolución.
Considera que desde la prisión se puede tener una visión clara de lo que pasa en el país, además de que ella desde la cárcel, no es ajena a los movimientos sociales, y participa en La Otra Campaña, a la que convocó el EZLN en 2006.
Algunas preguntas se refieren a lo
que pasa en Guerrero, el estado donde el ERPI surgió en 1998, con la
separación del EPR de la mayoría de los combatientes de este
estado. También es el lugar donde se conoció públicamente la
existencia del ERPI, con la masacre de El Charco, el 7 de junio de
1998, en Ayutla de los Libres, donde tropas del Ejército al mando
del general Juan Alfredo Oropeza Garnica mataron a 10 indígenas
mixtecos y al estudiante de la UNAM Ricardo Zavala. Fue una evidencia
pública de la presencia de este grupo guerrillero en esa zona
indígena, y desde entonces el gobierno utiliza este pretexto para
reprimir, como
lo denuncian con frecuencia las organizaciones
sociales de esa área, y en los últimos meses de manera destacada la
Organización del Pueblo Indígena Me’phaa y la Organización
Indígena para el Futuro de los Pueblos Mixtecos (antes Organización
Independiente de Pueblos Mixtecos Tlapanecos), a la que pertenecían
los indígenas masacrados en El Charco.
–En Guerrero sigue la represión
a los movimientos sociales que luchan por sus derechos, en particular
en las zonas indígenas,
con el Ejército y las policías, en
acciones de contrainsurgencia que buscan grupos guerrilleros. El 17
de abril fueron detenidos cinco campesinos de El Camalote, Ayutla,
integrantes de la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa, a la
que el Ejército, la policía y grupos paramilitares han acusado de
que sus miembros son del ERPI.
–Creo que es uno de los tantos mitos que van asociados a la represión. Coincide con que estoy haciendo con una compañera de La Otra Campaña un artículo sobre el tema. El mito es de que las organizaciones armadas provocan la represión, provocaron la guerra sucia y ahorita la militarización. Pero nada más basta ver Atenco, y en Oaxaca estamos hablando durante el movimiento, de 500 presos, de casi 100 desaparecidos y decenas de muertos. Y ahí cuál guerrilla cuál grupo armado. Creo que se utiliza de pretexto, precisamente el Estado se justifica, y también es como una amenaza.
“Pero yo recuerdo muy bien cuando estuve en Guerrero la militarización terrible, yo no soy originaria de Guerrero, cuando llegué a Guerrero lo que más me impactó fueron los retenes, y desde ahí en adelante. “Creo que la presencia de los grupos armados se está utilizando de pretexto para reprimir a esta organización, tal vez porque esta organización me’phaa está realizando un proyecto de autonomía, igual que las comunidades zapatistas. Los proyectos autónomos es lo que yo llamo poder popular, que viene de abajo, creo que eso es lo que el Estado trata de destuir.
–El ERPI en un comunicado que difundió en noviembre del año pasado llamó a los luchadores sociales a integrarse a sus filas, a la lucha armada revolucionaria, porque dijo que ya se vio que las luchas legales son ineficaces.
–Creo que las organizaciones armadas no necesitan hacer llamados a sumarse a sus filas, el gobierno está haciendo ese trabajo. La gente de las comunidades participa porque los orilla la pobreza, la represión, el fraude electoral, éste desalienta la vía electoral para buscar un cambio. Hay un desaliento hacia esa vía y se motiva lo otro (la vía armada).
“Por otro lado yo te digo que hay mucho que hacer en el movimiento social pacífico, creo que se necesita fortalecerlo, no debilitarlo, ante la intención del Estado que no resuelve los problemas sociales y está optando por reprimir y crear un régimen cada vez más represor, de derecha, fascista”.
–El ERPI en un documento que difundió el 9 de diciembre plantea que el cambio verdadero no pasa por la vía electoral, lo que es aparentemente un cambio porque antes consideraba válidas todas las formas de lucha.
–Es algo que uno tiene que pensar y definirse. Yo no descarto la vía electoral a futuro. En el movimiento social tenemos algún reto que resolver, pero la descarto en estos momentos tal y como está, me refiero a que existe una clase política que conocemos, los partidos, PRI, PAN, PRD, los otros, y ellos sí ya se agotaron, ya demostraron hasta dónde llegan, ya demostraron que se pueden aliar y aprobar reformas que perjudican los intereses del país, pueden negarse a aprobar los acuerdos de San Andrés, y todo por sus intereses políticos. También los vimos actuar cuando el movimiento de Oaxaca, que prefirieron discutir cómo iba a quedar la composición de la Cámara y no resolverlo.
“En ese sentido, tal y como está actualmente y como está esta clase política, no es por ahí, es lo que pantea también la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, de arriba hacia abajo no es la cosa, la alternativa hay que construirla desde abajo, lo que nosotros decíamos (en el ERPI) hay que construir el poder popular. Pero si logramos crear otro tipo de alternativa, a futuro, no puedo descartar la vía electoral.
“Entonces, no concibo una elección que sirva (para un cambio) como se concibe actualmente, pero tampoco tengo muy claro qué pudiera ser.
“Y te hablaba yo de un reto, porque el reto está en que nosotros como movimiento, sea pacífico, armado, como movimiento social amplio, planteamos un cambio, ese cambio es transformar de raíz lo que existe, y nada más, ahí nos quedamos. Y entonces viene la pregunta que mucha gente se hace, sí estoy de acuerdo, esto ya no lo soporto, estoy de acuerdo en el cambio, y qué, y luego qué, voy a perder mi trabajo, cómo va a ser.
“Contestar a esta pregunta es lo que no hemos podido, es lo que nos falta, y por eso es que mucha gente como que se mantiene a la expectitiva. Yo creo que si tuviéramos el planteamento claro mucha gente diría sí le entro. Pero todavía hay un temor porque no se sabe a qué. Entonces descarto las elecciones tal y como se han venido desarrollando hasta ahora, y con esta clase política, de esperar que un gobernante nos resuelva, ojalá fuera así, voy y voto y ya no me preocupo, pero no es así de fácil. Necesitamos construir otra circunstancia. Pero lo único que tengo claro de ese futuro es que en esa nueva situación el cambio tiene que venir de abajo hacia arriba”.
–¿Hablabas de que estás de acuerdo con la lucha armada, pero no con los grupos armados pequeños, clandestinos, aislados, que se consideran una vanguardia. Crees que los grupos armados que hay actualmente son pequeños y vanguardistas?
–Algunos tienen otra concepción, el EZLN es uno de ellos, el ERPI cuando se crea precisamente como una división del EPR, tenía ya una concepción diferente, entonces en ese tiempo en el ERPI decíamos que lo que hay que trabajar es el poder popular, no tanto esta pequeña organización clandestina que no vamos a hacer nada. Ahí empezamos a desarrollar esa otra concepción también, que considero similar a la del EZLN, ellos le llaman de un modo, el ERPI le llamaba poder popular. Hablo en pasado porque yo no puedo hablar ahorita en nombre del ERPI, yo únicamente puedo hablar en nombre de Gloria Arenas.
–¿Pero sí te refieres a lo que era antes el EPR?
–Sí, creo que hay grupos que existen todavía con la concepcón vanguardista, lo noto en sus comunicados que pocos he podido leer, en lo que han realizado, creo que todavía existe, aunque también creo que existe un debate más amplio, que ya lleva desde 94.
–El EPR pidió dialogar con el gobierno sobre la desaparición de sus compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez y propuso un grupo de mediadores, que aceptaron el llamado, qué se espera. Qué visión tienes de este proceso, desde afuera.
–A veces estar en la prisión también te da otra visión, es un error creer que los compañeros que estamos presos no podemos ver lo que pasa afuera de la cárcel.
“Ignoro por completo qué los llevó a este cambio. En un inicio ellos emprendieron acciones de volar los ductos de Pemex, que por ciento para mí eso no es terrorismo, y fueron muy criticados, no sé si eso o alguna otra circunstancia los hace que tomen la decisión de ahora proponer una cuestión política. Creo que aquí lo importanmte es que hay desaparecidos, y que se quiere discutir esto. Creo que el gobierno tiene dos opciones, aceptar una negociación pero yo dudo que lo haga, y la otra es guardar silencio o negarse. Entonces es posible que guarde silencio o es posible que se niegue. Pero ellos (el EPR) hicieron una propuesta política. Yo no puedo criticarlos, para mí es válida la decisión que tomen ellos como grupo, es claro que están planteando un objetivo concreto, que es que se resuelva el problema de la presentación de sus compañeros.
–En la historia del país nunca se había visto un movimiento tan numeroso como el que convoca López Obrador para la defensa del petóleo.
–Creo que aquí lo rescatable es precisamente la defensa del petróleo y de todos nuestros recursos. Eso creo que es algo que debemos de hacer y me parece excelente que se haga, creo que de distintas maneras lo hemos hecho, cuando uno lucha con el ideal de que el país no sea saqueado y en ese sentido estamos mucha gente. Creo que está muy bien. Ahora, desde mi postura el hecho de que la convoque un partido ya lleva otros intereses. Pero ahorita es la defensa del petróleo y en unos años va a ser la defensa del agua porque creo que va a ser más valiosa que el petróleo y también nos la van a arrebatar, o nos la van a pretender arrebatar y esa es la lucha.
–Tienes alguna visión crítica de este movimiento porque lo convoca López Obrador.
–Me da la impresión que este movimiento en específico que convoca López Obrador lleva los ojos puestos en el 2012, por eso podría ser que se vea limitado hasta cierto punto, de acuerdo a los intereses para las próximas elecciones presidenciales, pero el movimiento hablando de la defensa del petróleo es algo que no puedo criticar, al contrario.