| Salvemos
a la Educación Pública de los Acuerdos de Libre Comercio
Por Larry Kuehn, Director
de Investigación y Tecnología, Federación de Maestros
de la Columbia Británica, Canadá
En Canadá, tenemos
más de una década de experiencia con acuerdos de libre comercio
con los Estados Unidos –primero fue uno entre Canadá y Estados Unidos,
y luego el Tratado Libre de Comercio Norteamericano. El Gobierno
canadiense está jugando el papel de líder al impulsar el
desarrollo del Acuerdo de Libre Comercio en el Area de las Américas
(ALCA) y Canadá será el país anfitrión
de la próxima Cumbre de las Américas que se realizará
en el mes de Abril del 2001.
Sin embargo, mientras
el gobierno canadiense promueve y firma estos acuerdos de libre comercio,
muchos de nosotros y nosotras en los movimientos sociales en Canadá
nos hemos opuesto a dichos tratados. Todas y todos aquellos en la
Canadá inglés hablante, quienes valoramos un contexto social
y cultural diferente al de los Estados Unidos, vemos la amenaza de la pérdida
de nuestro país. La naturaleza de estos acuerdos conllevan
no solamente hacia la integración económica, sino que
también hacia la asimilación de un concepto de cultura que
se ve primeramente como un producto para vender y para exportar.
Quiero enfocarme aquí,
no tanto en las múltiples implicaciones que conllevan estos tratados,
sino más bien, en su impacto sobre los servicios públicos,
y muy en particular, en la educación pública y su futuro.
Cada tratado y acuerdo de inversión aumenta más los retos
a la concepción de una educación como factor social y cultural
para convertirla en un artículo comercial.
Las negociaciones ya se
están llevando a cabo en la expansión del Acuerdo General
de Comercio en Servicios (GATS por sus siglas en inglés) que empezó
a negociarse a través de la Organización Mundial de Comercio
(OMC), en Ginebra. Frecuentemente, el gobierno canadiense nos asegura que
lo que acuerde con el GATS, no dañará la educación
pública. Sin embargo, en marzo del año entrante, muchos
elementos que son esenciales para un sistema de educación pública
estarán sobre la mesa de negociaciones del GATS e inevitablemente,
tendrán un impacto en la educación pública.
Pero, antes de entrar
en detalle sobre estos acuerdos, permítanme hablar sobre las inversiones.
Cuando escuchamos la palabra “comercio”, pensamos en el movimiento de mercancías
y/o artículos a través de las fronteras nacionales.
Cuando se trata de Comercio en Servicios, el concepto es inevitablemente
diferente. Los servicios usualmente se dan directamente de una persona
a otra y no pueden moverse fácilmente a través de las fronteras
en la misma forma que las mercancías.
¿Qué, entonces,
constituye el comercio en servicios? La inversión en proveedores
de servicios es una de las formas. He aquí algunos ejemplos
de inversiones que son consideradas comercio en la educación:
Una corporación transnacional con sede en los Estados Unidos quiere
hacer negocio vendiendo servicios educativos en México. Invierte
capital en una universidad privada en México; las ganancias obtenidas
a través de la venta de los servicios educativos en México,
regresan a la corporación con sede en los Estados Unidos.
Otro ejemplo sería, la lucrativa Universidad Phoenix de los
Estados Unidos abre sucursales y ofrece grados universitarios en Canadá,
las ganancias de sus operaciones regresan a los Estados Unidos. En
ambos casos, los servicios se proveen a individuos en países diferentes,
no en el país donde se posee la institución, y las
ganancias de las inversiones van al país donde la corporación
tiene sus oficinas principales. Este tipo de educación
como inversión es lo que está siendo considerado
como comercio en servicios.
Además de ofrecer
directamente los servicios educativos en otro país, hay otras formas
de “comercio” educativo: estudiantes que viajan de un país a otro
para asistir a la escuela y pagan cuotas estudiantiles; servicios
administrativos ofrecidos a través de organizaciones administradoras
de educación, las cuales se están desarrollando en los Estados
Unidos basadas en el modelo organizaciones en el manejo de la salud;
servicios de mantenimiento por ejemplo a los edificios; además
curriculum, textos, y por supuesto, la entrega de la educación a
través de las fronteras, con la educación a distancia
usando la Internet.
La mayoría de nosotras
y nosotros pensamos en la educación como socializadora, transmisora
de la cultura, del desarrollo social y del conocimiento personal, también
como preparadora general para el trabajo. La educación es
un asunto de la política nacional social que refleja las realidades
culturales y deseos políticos. No pensamos en la educación
como una mercancía para el mercado.
Sin embargo, otros ven
a la educación como una mercancía y como una oportunidad
comercial, la última gran área del gasto público en
cada país que hasta ahora ha sido marginalmente privatizada.
Privatización y comercialización son la llave para convertir
a la educación en comercio, en generadora de ganancias para intereses
privados.
El Banco Mundial ha contribuido
al imponer este concepto de la educación en muchos países.
Ha jugado un papel muy significativo en el avance de la privatización.
Por muchos años, ha insistido en que los países que reciben
préstamos para la educación, deben cobrar cuotas estudiantiles,
y que no puede existir tal cosa como la Educación gratuita.
Ciertamente, hemos visto los efectos de esta política en México,
durante la huelga de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México)
donde los/as estudiantes trataron de defender la educación en contra
de estas políticas. El récord es claro en cada país
que ha seguido las demandas del Banco Mundial, al introducir las
cuotas obligatorias. El porcentaje de niños/as que asisten
a la escuela ha bajado, especialmente entre las niñas. Cuando
la gente tiene que escoger entre comida y cuotas estudiantiles, la mayoría
prefiere no enviar a sus hijos/as a la escuela. Incluso, esto es
tan obvio que la Casa de Representantes de los Estados Unidos pasó
un proyecto de ley en el que prohibe pasar más fondos
para el Banco Mundial, ha menos que quite esta condición de cobrar
cuotas estudiantiles, inclusive en educación primaria básica.
Los “vouchers” o comprobantes,
son la nueva forma que el Banco Mundial está impulsando. Ellos
dicen que este método esta dirigido por la demanda en vez de la
oferta. En otras palabras, el Banco Mundial dice que la educación
no debe basarse en políticas nacionales que garanticen la educación
para todos y todas a través de una escuela común, que refleje
las decisiones sociales de cómo debe ser la educación dependiendo
la sociedad. El Banco Mundial quiere que la educación sea
determinada bajo un modelo de consumo, que ellos mismos llaman “dirigido
por la demanda”. El gobierno aun podría proveer financiamiento
a la educación a través de vouchers, pero ya no podría
ejercer control sobre el servicio.
¿Pero qué
tiene que ver esto con los acuerdos de comercio? Veamos que el seguimiento
de los “voucher” o comprobantes educativos del Banco Mundial, coincide
nítidamente con el concepto de comerciar los servicios educativos.
Disney, por ejemplo, podría crear escuelas en cada país,
ya sea en forma directa o a través de la Internet. Con un
sistema de voucher, cada Gobierno podría continuar pagando por la
educación, pero las escuelas administradas por el gobierno o por
compañías locales privadas, tendrían que competir
con las escuelas de Disney. Los vouchers o sus equivalentes son clave
para comercializar sobre un modelo de consumo, haciendo a un lado
la habilidad que tiene cada país, que según sus objetivos
sociales determinen sus políticas educativas.
No es sorpresa que esta
comercialización de la educación, haya desarrollado
un “Mercado Mundial de la Educación”. Este evento fue realizado
en Vancouver, Canadá, en mayo del 2000, como un espacio para reunir
a los compradores internacionales y los vendedores del servicio educativo.
Los organizadores tienen la intención de celebrar el Mercado Mundial
de la Educación anualmente. Ellos anticipan que este evento
irá creciendo, a medida en que la educación se vea como mercancía
dentro del mercado global. Y, por supuesto, el Banco Mundial tuvo presencia
en este evento, promoviendo la venta de la educación.
¿Cuál es
el papel del Acuerdo General de Comercio en Servicios –GATS, y el Acuerdo
de Libre Comercio en el Area de las Américas –ALCA, en esto?
El GATS y el ALCA están diseñados para crear reglas que permitan
abrir las fronteras para la inversión y el comercio en servicios
–“una progresiva apertura de comercio”- como fue descrita por representantes
de la OMC. Con estos acuerdos también, se pretende asegurar
que una vez las fronteras se abran, ningún gobierno puede
cerrarlas, no importando lo que las y los ciudadanos expresen en las elecciones.
Estas leyes internacionales prohibirán a los gobiernos dar
apoyo a los proveedores locales. Y también exigen que cualquier
oportunidad dada a un proveedor local debe ser transferida a cualquier
corporación fuera del país. Como un ejemplo, si el
gobierno provee a sus instituciones públicas un subsidio por cada
estudiante, ya sea para que reciba educación gratuita o cuotas estudiantiles
bajas, el mismo subsidio tendría que ser dado a una corporación
lucrativa de otro país.
En la reciente reunión
en Vancouver, un oficial del OMC dijo que la insistencia de crear un acuerdo
internacional en servicios en la OMC vino de los representantes en comercio
de los Estados Unidos. Esto es fácil de comprender cuando
se ven las estadísticas de comercio. Los Estados Unidos tienen
un gran déficit comercial cada año. El valor de las
mercancías importadas se cuentan en billones de dólares
más de lo que exporta. Sin embargo, la educación produce
un resultado opuesto: Los Estados Unidos “exportan” $6 billones de
dólares e “importa” únicamente $1 billón en servicios
educativos. Un futuro crecimiento en la exportación educativa ayudaría
a reducir grandemente el déficit comercial.
Para tener una idea clara
de la dominación de los Estados Unidos, podemos ver el negocio de
exportar el servicio de educación en Canadá:
Este “exporta” casi $100 dólares canadienses al año.
Si exportara el equivalente de lo que Estados Unidos exporta per
capita, tendría que exportar siete u ocho veces más de lo
que actualmente exporta. Aun la dominación de los Estados
Unidos en el área de entretenimiento (especialmente cine, TV e Internet)
juntamente con ciencia y tecnología (mucho de esto construido sobre
un desarrollo militar) es tan buena que ningún otro país
podría competir en exportar la educación. De hecho,
la dominación de la media y la tecnología, en conjunto con
las fronteras abiertas, haría de los Estados Unidos el ganador en
el comercio de la educación en cada país.
Los gobiernos de Canadá
y de los Estados Unidos están llevando a cabo una estrategia “multi-vial”
para meter todos los servicios, al igual que calificaciones profesionales
bajo las reglas del comercio e inversión. El GATS es el tratado
más incluyente, porque es parte de la Organización Mundial
de Comercio, y cada uno de los 130 países afiliados al OMC tendrían
que cumplir las condiciones establecidas por el GATS.
Sin embargo, si la ronda
actual de negociaciones del GATS no logra todos sus objetivos, todos aquellos
que buscan una liberalización total para el comercio en servicios
tienen otras estrategias. Una de éstas involucra los acuerdos
de comercio regionales. Cuando las cláusulas del Acuerdo de
Libre Comercio en el Area de las Américas sean discutidas en la
Ciudad de Quebec, en abril del 2001, seguramente contendrán los
mismos objetivos puestos en las negociaciones del GATS.
Y si en caso la liberalización
del comercio en servicios no se logrará con el Acuerdo regional
del ALCA, existe otra estrategia. Y esta consiste en que la liberalización
aún puede darse de país a país. Como ejemplo,
el Acuerdo de Libre Comercio entre Chile y Canadá recientemente
negociado, en el Capítulo H sobre “Comercio en Servicios a través
de fronteras”, contiene la mayoría de las cláusulas que los
gobiernos de Estados Unidos y Canadá están
impulsando para el GATS Y EL ALCA.
La preocupación
por el rumbo que esta tomando la Organización Mundial del Comercio
con el GATS y con el Acuerdo de Libre Comercio en las Américas,
llevó a los delegados de la Conferencia IDEA, realizada en Quito,
Ecuador, en Octubre de 1999, a adoptar la posición de que la educación
debe ser excluida de los acuerdos comerciales. Esta posición
hizo bastante sentido en ese entonces. Basados en lo que hemos ido
encontrando desde entonces, la posición tiene aún más
sentido ahora. Mientras más sabemos sobre las negociaciones de estos
dos acuerdos, es más claro que la oposición a que la educación
sea parte de los acuerdos comerciales sea más fuerte.
En muchos países,
como en Canadá, se ha dicho a la gente que no hay que preocuparse.
“Crean en nosotros”, es lo que los gobernantes dicen. “La educación
pública estará protegida en las negociaciones comerciales”,
nos aseguran. Sin embargo, sabemos que los acuerdos que ellos están
negociando tendrán un impacto sustancialmente negativo en la educación
pública, si ellos continúan en esta dirección.
Cuando grupos regionales
se opusieron a que la Educación Pública fuera incluida en
acuerdos comerciales, éramos un grupo pequeño preocupado
por lo que el TLC y otros acuerdos podrían significar para la educación
pública. Parecía que las fuerzas que apoyaban la globalización
y daban una mano gratis a las corporaciones fueran pocas. Eran tan pocos
que se podrían haber ignorado totalmente.
Aún, parece que
es importante investigar, entender en detalle cómo los acuerdos
comerciales han sido usados para negar muchas de las victorias democráticas
del Siglo XX, y han cedido a las corporaciones lo que deberían ser
derechos sociales de los pueblos. Reunir a las organizaciones de
la sociedad civil a Conferencias para emitir retos a la historia
oficial, fue una forma de asegurar que los pueblos sepan que las reglas
corporativas no son la única opción, ni para la educación,
ni para nuestras sociedades en general.
Ahora podemos echar un
ojo al año en que la Organización Mundial de Comercio fue
suspendida en Seattle por protestas en las calles y discordia dentro de
las reuniones. Esas manifestaciones produjeron un sentido de posibilidades,
y demostraron que los que se oponen a los efectos de la globalización,
no son únicamente un grupo aislado de individuos, sino que son parte
de un movimiento global. La globalización del capital y de
las comunicaciones ha también globalizado la lucha por instituciones
y reformas democráticas, instituciones que llenan las necesidades
de los pueblos, y no únicamente por negocio.
El cambio en el clima
político ha sido muy bien simbolizado en un artículo que
salió en las noticias recientemente. El pequeño país
de Qatar, rico en petróleo, ubicado en el Medio Oriente, supuestamente
tenía que ser el anfitrión de la próxima reunión
de la Organización Mundial de Comercio. Este país ha
cancelado ser el anfitrión. Quiere evitar las demandas por
democracia e igualdad que se escuchan en las calles en estos días,
alrededor de las reuniones internacionales.
En este tiempo, nuestras
voces deben ser parte de aquellas que llaman por la democracia, la igualdad
y la justicia social. No se deben permitir tratados comerciales
que aumenten el poder corporativo. Estos tratados no deben prohibir
la democracia y los sistemas de educación pública igualitarios.
En la reciente reunión
en México, educadores de los tres países involucrados en
el TLC hicieron un llamado a los sindicatos de educadores de todas las
Américas y demás organizaciones que apoyan la educación
pública, a realizar un día de protesta el próximo
20 de abril del 2001. Este día es cuando los líderes de todos
los países en las Américas, con la excepción de Cuba,
se reunirán en la Ciudad de Quebec, Canadá, para considerar
el Acuerdo de Libre Comercio en el Area de las Américas. Será
un día para decir no a la educación en los acuerdos comerciales.
En todos los lugares
que podamos, debemos repetirlo una y otra ver, salvemos a la educación
pública de los acuerdos comerciales.
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