Salvemos a la
Educación Pública de los Acuerdos de Libre Comercio
Por Larry Kuehn, Director
de Investigación y Tecnología, Federación de Maestros
de la Columbia Británica, Canadá
Esta
conferencia, y la Coalisión tri-nacional en Defensa de la Educación
Pública que la ha organizado, se formaron como resultado de un acuerdo
de comercio e inversión denominado TLC - Tratado de Libre Comercio.
Cuando algunos de nosotros nos reunimos en Zacatecas, hace seis años,
identificamos la necesidad de entender el impacto del TLC sobre la educación
pública y de seguir el hilo de esos efectos. La mayoría
de nosotros estabamos muy seguros que el impacto del TLC sería
negativo –al dañar las diferentes tradiciones de la educación
en México, Canadá y los Estados Unidos. Sin embargo,
coincidimos que compartiendo nuestras investigaciones y análisis,
podríamos tener un mejor entendimiento de los problemas y trabajar
juntos para proteger la educación pública.
Cabe en esta Conferencia,
de nuevo realizada en Zacatecas, examinar no sólo el TLC, pero también
otros acuerdos de comercio e inversión que están actualmente
en el proceso de negociación. Uno de éstos es el Acuerdo
General de Comercio en Servicios (AGCS) que empezó a negociarse
a través de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en
Ginebra. El otro, es el Acuerdo de Libre Comercio en el Area de las
Américas (ALCA), cuyas negociaciones se darán en la
Cumbre de la Américas, en la ciudad de Quebec en el año 2001.
Pero, antes de entrar
en detalles sobre estos acuerdos, permítanme hablar sobre las inversiones.
Cuando escuchamos la palabra “comercio”, la mayoría de nosotros
pensamos en el movimiento de mercancías y/o artículos a través
de las fronteras nacionales. Cuando se trata de Comercio en Servicios,
el concepto es inevitablemente diferente. Los servicios usualmente
se dan directamente de una persona a otra y no pueden moverse fácilmente
a través de las fronteras en la misma forma que las mercancías.
¿Qué, entonces,
constituye el comercio en servicios? La inversión en proveedores
de servicios es una de las formas. He aquí algunos ejemplos
de inversiones que son consideradas comercio en la educación:
Una corporación transnacional con sede en los Estados Unidos quiere
hacer negocio vendiendo servicios educativos en México. Invierte
capital en una universidad privada en México; las ganancias obtenidas
a través de la venta de los servicios educativos en México,
regresan a la corporación con sede en los Estados Unidos.
Otro ejemplo sería, la lucrativa Universidad Phoenix de los
Estados Unidos abre sucursales y ofrece grados universitarios en Canadá,
las ganancias de sus operaciones regresan a los Estados Unidos. En
ambos casos, los servicios se proveen a individuos en países diferentes,
no en el país donde se posee la institución, y las
ganancias de las inversiones van al país donde la corporación
tiene sus oficinas principales. Este tipo de educación,
está siendo considerado como comercio en servicios.
Además de dar directamente
los servicios educativos en otro país, hay otras formas de “comercio”
educativo: estudiantes que viajan de un país a otro para asistir
a la escuela y pagar cuotas estudiantiles; los servicios administrativos
ofrecidos a través de organizaciones administradoras
de educación,
servicios de mantenimiento a los edificios, curriculum, textos, y por supuesto,
la entrega de la educación a través de las fronteras, usando
la educación a distancia con el uso de la Internet.
La mayoría de nosotros/as
pensamos en la educación como socializadora, transmisora de la cultura,
del desarrollo social y del conocimiento personal, también como
preparadora general para el trabajo. La educación es un asunto
de la política nacional social que refleja las realidades culturales
y deseos políticos. Nosotros/as no pensamos en la educación
como una mercancía para el mercado.
Sin embargo, otros ven
a la educación como una mercancía y como una oportunidad
comercial, la última gran área del gasto público en
cada país que hasta ahora ha sido marginalmente privatizada.
Privatización y comercialización son la llave para convertir
a la educación en comercio, en generadora de ganancias para intereses
privados.
El Banco Mundial ha contribuido
al imponer este concepto de la educación en muchos países.
Ha jugado un papel muy significativo en el avance de la privatización.
Por muchos años, ha insistido en que los países que reciban
préstamos para la educación, deben cobrar cuotas estudiantiles,
y que no puede existir tal cosa como la Educación gratuita.
Ciertamente, hemos visto los efectos de esta política en México,
durante la huelga de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México)
donde los/as estudiantes trataron de defender la educación en contra
de estas políticas. El récord es claro en cada país
que ha seguido las demandas del Banco Mundial, al introducir las
cuotas obligatorias. El porcentaje de niños/as que asisten
a la escuela ha bajado, especialmente entre las niñas. Cuando
la gente tiene que escoger entre comida y cuotas estudiantiles, la mayoría
prefiere no enviar a sus hijos/as a la escuela. Incluso, esto es
tan obvio que la Casa de Representantes de los Estados Unidos pasó
un proyecto de ley en el que prohibe pasar más fondos
para el Banco Mundial, ha menos que quite esta condición de cobrar
cuotas estudiantiles, inclusive en educación primaria básica.
Los “vouchers” o comprobantes,
son la nueva forma que el Banco Mundial está impulsando. Ellos
dicen que este método esta dirigido por la demanda en vez de la
oferta. En otras palabras, el Banco Mundial dice que la educación
no debe basarse en políticas nacionales que garanticen la educación
para todos y todas a través de una escuela común, que refleje
las decisiones sociales de cómo debe ser la educación dependiendo
la sociedad. El Banco Mundial quiere que la educación sea
determinada bajo un modelo de consumo, que ellos mismos llaman “dirigido
por la demanda”. El gobierno aun podría proveer financiamiento
a la educación a través de vouchers, pero ya no podría
ejercitar control sobre el servicio.
¿Pero qué
tiene que ver esto con los acuerdos de comercio? Veamos que el seguimiento
de los “voucher” o comprobantes educativos del Banco Mundial, coincide
nítidamente con el concepto de comerciar los servicios educativos.
Disney, por ejemplo, podría crear escuelas en cada país,
ya sea en forma directa o a través de la Internet. Con un
sistema de voucher, cada Gobierno podría continuar pagando por la
educación, pero las escuelas administradas por el gobierno o por
compañías locales privadas, tendrían que competir
con las escuelas de Disney. Los vouchers o sus equivalentes son clave
para comercializar sobre un modelo de consumo, haciendo a un lado
la habilidad que tiene cada país, que según sus objetivos
sociales determinen sus políticas educativas.
No es sorpresa que esta
comercialización de la educación, haya desarrollado
un “Mercado Mundial de la Educación”. Este evento fue realizado
en Vancouver, Canadá, en mayo del 2000, como un espacio para reunir
a los compradores internacionales y los vendedores del servicio educativo.
Los organizadores tienen la intención de celebrar el Mercado Mundial
de la Educación anualmente. Ellos anticipan que este evento
irá creciendo, a medida en que la educación se vea como mercancía
dentro del mercado global. Y, por supuesto, el Banco Mundial tuvo presencia
en este evento, promoviendo la venta de la educación.
¿Cuál es
el papel del Acuerdo General de Comercio en Servicios –AGCS, y el Acuerdo
de Libre Comercio en el Area de las Américas –ALCA, en ésto?
El AGCS y el ALCA están diseñados para crear reglas que permitan
abrir las fronteras para la inversión y el comercio en servicios
–“una progresiva apertura de comercio”- como fue descrita por representantes
de la OMC. Con estos acuerdos también, se pretende asegurar
que una vez las fronteras se abran, ningún gobierno puede
cerrarlas, no importando lo que las/os ciudadanos expresen en las elecciones,
Estas leyes internacionales prohibirán a los gobiernos dar
apoyo a los proveedores locales. Y también exigen que cualquier
oportunidad dada a un proveedor local debe ser dada a cualquier corporación
fuera del país. Como un ejemplo, si el gobierno provee a sus
instituciones públicas un subsidio por cada estudiante, ya sea para
que reciba educación gratuita o cuotas estudiantiles bajas, el mismo
subsidio tendría que ser dado a una corporación lucrativa
de otro país.
En la reciente reunión
en Vancouver, un oficial del OMC dijo que la insistencia de crear un acuerdo
internacional en servicios en la OMC vino de los representantes en comercio
de los Estados Unidos. Esto es fácil de comprender cuando
uno/a ve las estadísticas de comercio. Los Estados Unidos
tienen un gran déficit comercial cada año. El valor
de las mercancías importadas se cuentan en billones de dólares
más de lo que exporta. Sin embargo, la educación produce
un resultado opuesto: Los Estados Unidos “exportan” $6 billones de
dólares e “importa” únicamente $1 billón en servicios
educativos. Un futuro crecimiento en la exportación educativa ayudaría
a reducir grandemente el déficit comercial.
Para tener una idea clara
de la dominación de los Estados Unidos, podemos ver el negocio de
exportar el servicio de educación en Canadá:
“Exporta casi $100 dólares canadienses al año. Si exportara
el equivalente de lo que Estados Unidos exporta per capita, tendría
que exportar siete u ocho veces más de lo que actualmente exporta.
Aun la dominación de los Estados Unidos en el área de entretenimiento
(especialmente cine, TV e internet) juntamente con ciencia y tecnología
(mucho de esto construido sobre un desarrollo militar) es tan buena que
ningún otro país podría competir en exportar la educación.
De hecho, la dominación de la media y la tecnología, en conjunto
con las fronteras abiertas, haría de los Estados Unidos el ganador
en el comercio de la educación en cada país.
La preocupación
por el rumbo que esta tomando la Organización Mundial del Comercio
con el AGCS y con el Acuerdo de Libre Comercio en las Américas,
llevó a los delegados de la Conferencia IDEA, realizada en Quito,
Ecuador, en Octubre de 1999, a adoptar la posición de que la educación
debe ser excluida de los acuerdos comerciales. Esta posición
hizo bastante sentido en ese entonces. Basados en lo que hemos ido
encontrando desde entonces, la posición tiene aún más
sentido ahora. Mientras más sabemos sobre las negociaciones de estos
dos acuerdos, es más claro que la oposición a que la educación
sea parte de los acuerdos comerciales sea más fuerte.
En muchos países,
como en Canadá, se ha dicho a la gente que no hay que preocuparse.
“Crean en nosotros”, es lo que los gobernantes dicen. “La educación
pública será protegida en las negociaciones comerciales”,
nos aseguran. Sin embargo, sabemos que los acuerdos que ellos están
negociando tendrán un impacto sustancialmente negativo en la educación
pública, si ellos continúan en esta dirección.
Cuando comenzó
la Coalisión Trinacional en Defensa de la Educación Pública,
éramos un grupo pequeño preocupado por lo que el TLC y otros
acuerdos podrían significar para la educación pública.
Parecía que las fuerzas que apoyaban la globalización y daban
una mano gratis a las corporaciones fueran pocas. Eran tan pocos que se
podrían haber ignorado totalmente.
Aún, parece que
es importante investigar, entender en detalle cómo los acuerdos
comerciales fueron usados para negar muchas de las victorias democráticas
del Siglo XX, y se cedieron a las corporaciones lo que deberían
ser derechos sociales de los pueblos. Reunir a las organizaciones
de la sociedad civil a Conferencias para emitir retos a la historia
oficial, fue una forma de asegurar que los pueblos sabían que las
reglas corporativas no eran la única opción, ni para la educación,
ni para nuestras sociedades en general.
Ahora podemos echar un
ojo al año en que la Organización Mundial de Comercio fue
suspendida en Seattle por protestas en las calles y discordia dentro de
las reuniones. Esas manifestaciones produjeron un sentido de posibilidades,
y demostraron que los que se oponen a los efectos de la globalización,
no son únicamente un grupo aislado de individuos, sino que son parte
de un movimiento global. La globalización del capital y de
las comunicaciones ha también globalizado la lucha por instituciones
y reformas democráticas, instituciones que llenan las necesidades
de los pueblos, y no únicamente por negocio.
El cambio en el clima
político ha sido muy bien simbolizado en un artículo que
salió en las noticias recientemente. El pequeño país
de Katar, rico en petróleo, ubicado en el Medio Oriente, supuestamente
tenía que ser el anfitrión de la próxima reunión
de la Organización Mundial de Comercio. Este país ha
cancelado ser el anfitrión. Quiere evitar las demandas por
democracia e igualdad que se escuchan en las calles en estos días,
alrededor de las reuniones internacionales.
En este tiempo, nuestras
voces deben ser parte de aquellas que llaman por la democracia, la igualdad
y la justicia social. No se deben permitir tratados comerciales
que aumenten el poder corporativo. Estos tratados no deben prohibir
la democracia y los sistemas de educación pública igualitarios.
En todos los lugares que
podamos, debemos repetirlo una y otra ver, salvemos a la educación
pública de los acuerdos comerciales.
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