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Red Social para la Educación Pública en las Américas - 
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Civil Society Network for Public Education in the Americas - CSNPEA


 
Trabajo Docente y Salud Laboral

Documento de la Conferencia IDEA, Quito, Ecuador, Septiembre-Octubre de 1,999 Red Social para la Educación Pública en las Américas - Red SEPA

1. ESTADO DE SITUACION. EL TRABAJO DOCENTE, DESARROLLO TEMATICO Y ANALISIS CONCRETO.

En pleno fin de siglo y de milenio, los trabajadores de la educación atravesamos una larga crisis históricosocial mundial, ubicados en el núcleo central de la generación de una mutación cultural significativa y  trascendente para la próxima etapa. En ella estamos como sujetos protagónicos o en posiciones de pasividad sujetados a una inercia que nos inmoviliza e impide avanzar en la construcción de nuevos sentidos.
Determinaciones económico- financieras, constituidas en globales y mundiales desde polos de poder hegemónico, nos arrojan y aislan en una posición subalterna dependiente desde la cual el futuro se torna amenazante e impredecible. Nuestra capacidad de anticipar sentidos orientadores para la construcción de subjetividad y protagonismo histórico está  disminuida.
Hace algunas décadas varios estudiosos de las ciencias sociales nos prevenían respecto de un desgaste la “energía utópica”.  La fuerza social que anticipa el futuro y construye la historia.
Es muy doloroso y real que  comprobar que un educador mutilado en ese sentido, sin una utopía en su pensamiento, pierde una buena  parte de su capacidad de producción de conocimiento y desde esa situación su trabajo diario es un espacio cerrado, defensivo, absolutamente vulnerable ante el avance globalizador del capitalismo en crisis.
Los acelerados cambios producidos en mercados laborales globalizados, en especial en la organización del trabajo y la producción, han sacudido violentamente espacios y calificaciones laborales, estabilizadas en etapas anteriores para gran parte de los sectores del trabajo.
Es así como numerosos grupos de técnicos, obreros especializados, profesionales y diverso tipo de expertos, transitan por el nuevo mundo del trabajo, de país en país según donde decidan los centros de poder económico-financiero localizar sus proyectos para obtener mayor ganancia o aumentar su competitividad. La industria automotríz, la electrónica y los sistemas de comunicación e informática, las grandes obras de infraestructura regionales, represas, carreteras y puertos, etc. son ejemplo de esta nueva circulación de contingentes humanos de muy diversa calificación laboral y nacionalidad,  flexibilizados y desestabilizados en su futuro de vida, pero muy alertas a las nuevas oportunidades laborales que el mercado les pueda ofrecer. Así se plantea en un gran sector del trabajo mundializado, un pragmático y expresivo aspecto del mercado laboral.
Así se forman estos “buscadores de ofertas de trabajo”, realizan un acelerado aprendizaje de supervivencia de características individuales, polivalentes y con escaso desarrollo de los valores humanos que poblaron épocas recientes de la historia del trabajo asalariado; solidaridad y cooperación quedan convertidos en francos obstáculos para mantenerse competitivos en el mercado.
Esta caracterización de oferta de empleo, en donde el carácter colectivo del proceso de trabajo es transitorio y por ello genera escasa organización  entre los eventuales componentes de un grupo de trabajo, se une a límites territoriales  ya desdibujados  entre naciones, identificadas ahora en regiones (Mercosur-Andina-Nafta y otras).
No obstante, junto a estas características, puede observarse a la vez una polivalencia de calificaciones y destrezas que da gran movilidad inter- ramas en la industria, los servicios o la actividad extractiva primaria de un gran número de personas.Estas, luego de haber transitado exitosamente  “nuevos mundos” muy exigentes tienen una alta valoración de sí mismos y de  su desempeño individual atesorado en una ardua competencia cotidiana por los puestos de trabajo.
Por otra parte, esta situación mundial ha producido una pérdida significativa en la constitución y fortalecimiento de las organizaciones sindicales. No sólo por la disminución orgánica del número de afiliados,  al cambiar bruscamente la composición de las tradicionales ramas en la división del trabajo y diseminarse  en fragmentos por todo el mundo, sino también por este “vuelco” en la conciencia, en el otro mundo de la subjetividad y los valores.
Este  nuevo mundo del trabajo  premia o descarta, califica o destruye, valores, personas y puestos de trabajo, con total falta de responsabilidad sobre  vidas humanas, como sobre la conservación del equilibrio ecológico del planeta o la estabilidad económica de regiones superpobladas.
Sin embargo, en este último año 1999, la desrregulación del mercado bursátil surgió amenazante para grandes sectores de la banca financiera mundial. Algunos momentos operativos descontrolados,  produjeron grandes bajas en las ganancias de poderosos enclaves económicos , ésto ha inquietado a sectores empresariales y financieros, en el sentido de protegerse de un futuro caos global de alto riesgo  para la estabilidad del  polo de poder que les da identidad. Es por ello que han salido a la búsqueda de nuevas formas de control y regulación de los mercados.
Esta hegemonía, construída a fuerza de un sólido disciplinamiento ejercido sobre la fuerza de trabajo de todos los sectores económicos, no contiene  al conflicto social resultante y éste tiende a expresarse en los espacios más debilitados de la sociedad. La represión, en sus múltiples formas hace el resto. En algunas regiones, el ajuste presupuestario realizado con enorme “costo social”, para sostener negocios privados - antes estatales-, sume en la pobreza amplios sectores sociales. En otras, la guerra o la violencia urbana cobra vidas y futuros de familias sin destino.
El capitalismo no tiene respuestas para resolver sus propias crisis. Es así como los conflictos desatados por una nueva relación entre Estado y Mercado, han desestabilizado todo el sector laboral de servicios públicos, alterando y /o reduciendo al mínimo la inversión en salud y educación en vastas regiones del mundo. Esto afecta tanto a los trabajadores que atienden los servicios, como a los que acuden a éstos como usuarios. Ambos lados de la “ventanilla” están precarizados como fuerza de trabajo. Ya no hay servicio de bienestar para la producción, sólo inversión rentable, acumulación de ganancia, sin exedente.
En este contexto el problema del desempleo azota sobre toda expectativa individual o colectiva de trabajadores de todos los sectores económicos en cualquier región o territorio. Ya sea éste más o menos favorecido en una   antigua e injusta distribución de las riquezas que tiende a crecer día a día. La búsqueda de equilibrio en los mercados tal y como se realiza actualmente, desahucia esperanzas de mejor vida a los asalariados. Las guerras inter-empresariales las libran sus empleados. Perder el empleo o la vida, en estas circunstancias puede ser equivalente, en algunas regiones y para  sectores sociales que no han podido calificarse.  El constante aumento del desempleo en el mundo es un testimonio doloroso y visible que aún no afecta sensiblemente al sector docente en forma directa, aunque sí a miembros de sus familias: hijos, padres, hermanos y cónyuges.
...“En el capitalismo, la prolongación de una educación cada vez más vacía, combinada con la reducción del trabajo asalariado a tareas simples y carentes de contenido, representa una pérdida de los años dedicados a la educación y una pérdida humana en los años posteriores” (...).
...”El trabajador puede reconquistar su dominio sobre la producción colectiva y socializada sólo asumiendo las prerrogativas científicas, de diseño y operacionales de la ingeniería moderna ; sin ellas, no existe dominio sobre el proceso de trabajo”(...)
                           Párrafos del libro de Harry Braverman “Trabajo y Capital monopolista” (1987)
 
Las tesis de este obrero norteamericano - sociólogo empírico reconocido en todo el mundo- generaron un debate que aún subsiste - lamentablemente en círculos reducidos- con referencia a la calificación para el trabajo y las posibilidades de acceso a ambos: conocimiento y salario por parte de los trabajadores. Una lucha desigual en la conquista de espacios de apropiación y construcción de conocimiento  se libra entre postulantes diferenciados en una sociedad dual. La fractura y el abismo entre pobres y ricos en el acceso al empleo, es cada vez más irreversible e incontrolable por nosotros los trabajadores, desde una posición subalterna al poder globalizado. Desde una posición hegemónica, que los que la sustentan pretenden eterna, nos informan que:
  • La riqueza necesaria, el “capital humano” que cada uno puede atesorar para su desempeño en el mundo, es cuestión de esfuerzo y voluntad.  Las competencias individuales se desarrollan en ámbitos privados, a los que todos los que se lo proponen pueden tener acceso. 
  • Este es el paradigma del liberalismo de la escuela de Chicago expuesto en los 60 ´s y recuperado en los años 90 por el neoconservadorismo  para sustentar políticas financieras internacionales para la compensación a las víctimas del “capitalismo salvaje”. En el campo educativo toman el nombre de “políticas compensatorias” o planes sociales para escuelas pobres.
Los espacios públicos -y  lo público,como concepto- disminuidos y devaluados  tanto en los servicios que ofrecen como en la calificación de los trabajadores que los realizan, son centro del conflicto social.
Una lenta y por momentos dolorosa, mutación cultural sucede al interior de tramas sociales tejidas históricamente en espacios municipales, escolares u hospitalarios, centros comunitarios, barriales, rurales y urbanos.  La vida cotidiana en amplios grupos sociales, las relaciones familia-escuela, pequeño comerciante o artesano o o artistas populares con el mercado próximo, la de médicos y profesionales de barrio o de pueblo pequeño con sus pacientes, se han desestabilizado  tanto como en las grandes ciudades en donde parecía hasta hace poco tiempo, que sólo allí se nucleaba la deshumanización  acelerada por el neoliberalismo.
Este desequilibrio que sucede en la vida de los de abajo, es crítico y nos muestra que el “capital cultural” se ha empobrecido significativamente. En los grupos humanos donde lo intercultural ha podido preservarse y cuidarse, la energía que deben aplicar en ese espacio de resistencia es una conquista muy costosa para la construcción de su identidad. En estos movimientos sociales, inter-generacionales y culturales de nuevo signo, en sus formas organizativas y defensivas de resistencia social, es en donde percibimos respuestas firmes contra la presión del modelo hegemónico.

 

 
 
 

2. EL TRABAJO DE LOS DOCENTES.
Y... así podemos llegar a preguntarnos: en este mundo ¿dónde y cómo están los docentes?

Están encerrados en la escuela, en el “espacio áulico”, en las horas de” la materia”,la asignatura o la clase, en “la dirección”,  refugios aún relativamente seguros y autónomos para controlar su trabajo de la presión disciplinaria jerárquico-burocrática, que viene “de arriba”.
El sector laboral docente, como rama terciaria del sector servicios, en el area pública padece una creciente precarización tan significativa como la que sufren las escuelas, los hospitales, los tribunales de justicia y toda la administración pública. Para los docentes la pérdida de derechos laborales, que afecta a todos los asalariados, es muy grave ya que los desestabiliza en su identidad laboral  de reciente y frágil construcción.
Lo que hemos comentado párrafos arriba sobre el modo como la crisis del capitalismo en esta etapa ha presionado sobre lo educativo, tanto en su aspecto cultural valorativo como en su dimensión de calificación sociolaboral, ha lesionado a trabajadores docentes y a estudiantes y familias, en la expresión de su deseo.  Abrir el presente tal como  aparece en sus vidas es un riesgo.Sin embargo es necesario ensancharlo, mirar entorno encontrar alianzas nuevas entre los protagonistas del acto educativo: maestro y alumno. Familia y escuela. Educación y sociedad. Un espacio público. Un tiempo en común. Una historia a construir.
El trabajo docente-  concepto y materialidad- es todavía un desconocido para las ciencias del trabajo y más aún para las de la educación, su desarrollo teórico es tan reciente como la construcción de su identidad como trabajadores para sus protagonistas. Podemos hacer una rápida mirada hacia unas décadas atrás. Entre los 60’s y los años 80’s comienzan algunos investigadores de las ciencias sociales a prestar atención a dos problemas que en su manifestación aparente, no tenían explicación: un creciente aumento en la demanda de atención en salud mental de docentes de nivel primario y secundario y una franca crítica a la escuela pública por parte de los sectores económicos con referencia a la pobreza de sus resultados, observados en el ingreso a los puestos de trabajo de jóvenes egresados de la escuela pública. Esto acontece con características semejantes en su esencia, tanto en el mundo capitalista como en el comunista (antes de la caída del muro de Berlín). Hay bibliografía al respecto que hemos indagado en Cuba, en el Instituto de Medicina del Trabajo del Ministerio de Salud Pública.(1987 a la fecha).
En un texto que en 1993 editamos con el nombre de “El riesgo de enseñar” (impreso por los sindicatos docentes de México y de Argentina) desarrollamos este tema y exponemos varias hipótesis acerca de esta “revelación” histórica. Es cierto, el trabajo docente permaneció oculto. Fué necesario que estallara la enfermedad de su productor y  la protesta del capitalista empleador por los mayores costos de una capacitación adicional a sus asalariados, para  llamar la atención sobre un trabajador aislado y olvidado en la escuela, lugar misional y servicio público a la vez.  Un Estado de Bienestar ya en crisis, en ambos mundos, exponía sus miserias a través del trabajador de la educación. Una escuela que ya no servía dócil y eficientemente a  la hegemonía en el poder, dejaba ver al interior una organización resquebrajada en su núcleo. No había ya una reproducción eficaz. Había que comenzar a desmontarla.
En nuestros países,  largos años de sufrimiento y llegamos a la actualidad, en donde el proyecto se revela con claridad. Una Reforma Educativa será expresión fiel de las necesidades diferenciadas de un mercado laboral globalizado. La escuela pública será una de las ejecutoras del pasaje de lo público a lo privado. Es decir de tropezar con la privación al acceso al conocimiento socialmente útil, un obstáculo puesto tanto  para los docentes como  para  los alumnos.  En un sistema educativo dual: cuentan los que entran y los que son excluídos. En el intermedio, una zona franca para negociar con cuotas mercantilizadas, que hay que aprender a reconocer. Tanto los docentes como los alumnos. Idem.

En la búsqueda de consensos a fuerza de disciplinamiento, el poder hegemónico reformó el Estado, instaló políticas educativas y sociales con fuerte ajuste presupuestario y en ese contexto, empleó los docentes como eje funcional al control del conflicto social desencadenado.  La misión cultural de antaño se recicló en mero control social, la privación de lo público referida al acceso y apropiación del conocimiento con valor, tanto por los maestros y profesores como por los alumnos, hizo mella en la calificación de ambos. La exclusión real y como futuro amenazante  se presentó con violencia en la escuela, en la comunidad implicada y en todos los grupos sociales más vulnerables.

Institución escolar y docentes están violentados.

Se puede percibir e historizar a partir de este presente abierto al análisis,  con qué disposición y energía utópica,con qué proyecto social y político,  pueden  resistir y reconstruir identidades y subjetividad  los docentes? Conviven en las escuelas maestros y profesores que aún están signados por el compromiso misional  de antaño -  voluntarismo y sufrimiento o inercia resistencial - otros, acuñados en la militancia sindical de la época del reconocimiento como trabajadores, resisten a las políticas neoliberales con sentido político y social, reclaman derechos perdidos y postergados junto a padres y alumnos,  buscan afanosos un espacio y un tiempo para re-conocerse en su producción. Finalmente están los que han conseguido el empleo docente como tránsito hacia mejores oportunidades, mientras estudian otra carrera o buscan otro empleo. 
La escuela es un local de trabajo como cualquier otro. Así, misionero cultural, trabajador de la educación y empleado de una jurisdicción de gobierno, conviven y construyen la escuela pública de hoy.Con todas sus contradicciones y carencias, con expectativas diferentes y a veces contrapuestas, así  son percibidos y algunos hasta pueden reconocerse y tomar distancia del presente y encontrarse con la historia. Pasado y presente se pueden mirar y analizar, anticipar un futuro es más difícil.
El desarrollo de un polo mercantil con intereses en los servicios públicos, avanzó y convirtió a muchos de ellos en negocios privados. La escuela  pública en la región latinoamericana fué objeto de reformas decididas desde una política económica-financiera de los organismos internacionales (BM/ BID/ FMI/). Recortado su financiamiento, incierto el recurso fiscal para sostenerla, avanza en su interior una pobre privatización con aporte de padres y docentes que refuerza la escuela con materiales y trabajo extra sin salario.
Por otra parte, esta reforma educativa, coincidente y en sincronía  con la reforma del Estado, avanza hacia la reconversión laboral de los docentes jerarquizados con un modelo de gerenciamiento para  pobres empresas de enseñanza devaluada. La ilusión de un mando autónomo con recursos es el acicate para el sometimiento practicado sobre directores  y equipos de conducción. Su distanciamiento de identidades laborales asumidas recientemente es estimulado por los funcionarios oficiales,con  recursos económicos, premios y financiamientos especiales que se adjudican como nuevo disciplinamiento de “pequeña empresa reconvertida” o pobremente privatizada. La terciarización, nueva forma de “iniciativa privada” subsidiada aparece en el panorama educativo. Es el Tercer Sector como se lo llama para diferenciarlo de lo estatal y de lo privado. Es lo nuevo, con recursos, con identidad en formación, predominio de la competencia y la individualidad, ejercicio de una autoridad  con seducción y control directo, a la vez. 
Paralelamente, la empresa privada bien financiada, editoriales, tecnología educativa y  establecimientos de enseñanza  manejados como verdaeras empresas, crece alentada por una dualización social que ha segmentado la población creando abismos entre sectores con y sin posibilidades de acceso al conocimiento socialmente valioso y al mercado laboral  “de punta” con futuro y empleo calificado. Una sociedad en ascenso socioeconómico, reserva lugar para sus hijos en desarrollo, en esos espacios de privilegio para no perder territorio en un futuro muy cercano. Hoy son las escuelas japonesas, mañana las inglesas, luego... qué moda vendrá para acondicionar el futuro inmediato?
En este sentido, la globalización ha provocado una reorganización territorial que supera proyectos nacionales para determinar reformas regionales educativas, que garanticen una circulación y calificación de fuerza de trabajo especializada y valorizada, de acuerdo a  las necesidades de la producción y del mundo de los negocios y las finanzas.
El sector laboral docente, apresado en un circuito de trabajo descalificado, está en “otro mundo”. Desconoce o mira de lejos los cambios que acontecen en el mercado laboral de circulación privilegiada. Padece el deterioro de lo público,tanto en las posibilidades de realización de su proceso de trabajo,como en el reconocimiento de lo que produce. Para el empleador estatal lo que espera como producto, además de la contención del conflicto social  (expresado dramáticamente a veces en una lucha de pobres contra pobres, compitiendo por bienes ilusorios),  es la Retención de la Matrícula. Expresado así, en el preciso lenguaje administrativo nos da la medida de lo que en realidad espera el empleador de los docentes, como resultado de su trabajo, como producto por el salario que se les paga.
El objetivo financiero presupuestario es reducir el gasto en educación. No hay inversión, no se corre riesgo económico con la educación pública. Los alumnos deben transitar por el sistema sin obstáculos.Deben aprobar todos los exámenes.  La sobreedad es incremento del gasto, deben ser promovidos en la edad esperada. Los estudios de las consultoras privadas que contratan los gobiernos aconsejan tomar esa medida de eficiencia: la edad esperada para el nivel, puntos más, puntos menos son índice de logro o fracaso en el cálculo del gasto.
Los mejores y más difíciles logros en las formas de atender y resolver la enseñanza y el aprendizaje real que se efectúa en la escuela  por alumnos y docentes,  transita por otro rubro, no tiene registro valorado, no es resultado-producto para el sistema educativo. Productividad en términos de gestión (mercantil) escolar es control de poblaciones con el menor costo posible, paso de nivel y acreditación. Los contenidos del trabajo y el producto que allí se realiza no  interesa, no se utiliza para corregir el sistema, para valorizar y calificar a los que enseñan y a los que aprenden.
Las mediciones de calidad, efectuadas por el gobierno de la educación son un mecanismo de control para establecer arbitrariamente el grado de aprendizaje al que han llegado “objetivamente”los alumnos, sin integrar todas las variables de contexto y las condiciones de trabajo de los docentes, también objetivas. En este sentido es que señalamos el verdadero producto del trabajo docente,expresado como conocimientos sobre la enseñanza, sistematización de las prácticas, experiencia histórica procesada en la escuela, que se desvanece y muchas veces se pierde en la memoria individual del docente que lo realizó o de sus alumnos que lo recuerdan.
Este déficit en el cuidado de la producción genuina de maestros y profesores, está fuera de la consideración de las mediciones de calidad de la enseñanza por los entes oficiales. De ser tenido en cuenta, revelaría la deficiente condición de trabajo que padece el docente. En especial, una organización del trabajo asentada en la variable individual que impide el trabajo colectivo en la jornada laboral. Reveladora de la progresiva pérdida de control  sobre su proceso de trabajo y por consecuencia de su producto: el conocimiento sobre la escuela y la enseñanza.
Esta descripción muestra una de las más negativas condiciones para el trabajo docente y para el desarrollo y consolidación del sector,su cohesión y  fuerza social prospectiva. Aislados y calificados individualmente, el estímulo de la competitividad entre compañeros de trabajo, impide ver cualquier realización colectiva que refuerce la identidad laboral y su autovaloración. Determina un futuro aplastado por la inercia del peso burocrático sobre la actividad escolar. Tiempos y espacios sin autonomía de resolución,fatalmente improductivos.
El control de su proceso de trabajo está debilitado y la producción de conocimientos sobre la enseñanza y la escuela es cada vez más escaso y sin espacios y tiempos adecuados para sistematizar y difundir. La circulación de conocimientos de producción propia está casi reducida a la transmisión oral. El acceso a la publicación editorial esta obturada para el conjunto de la docencia (en escuela pública, primaria y secundaria). El producto, cuando existe, pocas veces se reconoce como  realización colectiva, su proceso es difícil de reconstruír por sus autores. En escasas situaciones pasa a ser público, luego suele convertirse en negocio editorial privado. La unidad existente “de hecho” entre el trabajo concreto y la educación,no puede reconocerse en el sistema educativo tal como está organizado. Será necesario salir del modelo “maestro ejecutor” para avanzar al docente producto y autor colectivo.
En los últimos años hemos avanzado en la construcción de una relación conceptual que nos permite trabajar en la capacitación docente tratando de unir e integrar lo que está separado en el sistema educativo. Así es que relacionamos: Construcción curricular- organización escolar y condiciones de trabajo, para hallar la unidad teoría- práctica en lo concreto de la actividad cotidiana de los docentes. Cada término se relaciona con los demás, no pueden considerarse aisladamente cada uno de ellos. Hasta hoy es una línea de investigación y procesamiento de la producción docente que, desde el sindicato nos permite trazar una estrategia de lucha para mejorar y reconocer el valor del trabajo.

 

 
 
 

3  EL SINDICALISMO DOCENTE EN LA REGION. TRABAJO Y CONOCIMIENTO.

La relación de éste mundo del trabajo,  globalizado y determinado por esta etapa de acumulación capitalista, con la producción de conocimiento social, ha provocado la imposición de un “pensamiento único” expresado en tiempo presente único (o permanente). Una relación trabajo-conocimiento, unidireccional, mecánica y rígida que anula la contradicción y distorsiona la unidad teoría-práctica en el análisis concreto. Visto esta situación, es tarea necesaria y urgente a emprender  para la transformación  del trabajo docente, desmontar este pensamiento obturante y procurar de avanzar en la construcción de alternativas al sistema que actualmente se reproduce, haciendo visible la contradicción, abriendo la diversidad en el objeto de análisis y en sentidos múltiples. Si retomamos el pensamiento gramsciano, nos acercamos a pensar que la educación no sólo reproduce la dominación sino que puede generar hegemonías alternativas. Tal como hemos descrito la situación, el peso que supone dentro del  proceso de trabajo docente  la contención del conflicto social, esta abrumadora y desgastante tarea puede ser   fuente de conocimiento del mismo, si como sector sociolaboral acumulamos la suficiente cohesión y fuerza social como para construirlo.
Así expresado es como hablar de una “misión imposible”. Ya que de misiones ha estado lleno el trabajo en la escuela, históricamente nos correspondería hoy sintetizar, a partir de nuestras prácticas -sistematizadas y teorizadas- las diversas formas  y modalidades que detectamos acerca de: cómo se realiza la resistencia al modelo hegemónico, implantado en el sistema educativo.
Aquél agotamiento de la energía utópica del que hablamos al comienzo de esta ponencia puede ser a la vez, impulso y obstáculo para emplear lo más genuino de la fuerza productiva del trabajo docente. El conocimiento acerca de esa resistencia y el atisbo - con incertidumbre- de direcciones probables en la construcción de una nueva hegemonía.
El fin de milenio es sólo una convención en la expresión del tiempo histórico medido. Sin embargo, ha desatado con fuerza un movimiento de visión alternativa,  aprovechando aspectos del modelo neoliberal que ya se muestran agotados. En particular los utilizados desde estamentos de gobierno para la imposición de las reformas educativas y laborales en el sector público. El rescate de ese conocimiento, podría construir nuevas relaciones conceptuales para una renovación de la organización escolar y del trabajo docente.  Relación que” de hecho” se da en toda la vida institucional escolar pero que no ha sido objeto de un análisis concreto. En ese sentido podemos afirmar que “la escuela“ es un objeto de conocimiento en construcción, posicionados  desde el lugar del trabajador de la educación y desde su proceso de trabajo.
Esta misión ha comenzado a realizarse en el sindicalismo docente.  Investigación científica y militante, análisis crítico de la situación, discusión científica y política, formación de dirigentes  y capacitación docente contínua son parte de las acciones necesarias de estimular e incrementar con toda la energía que nuestra fuerza social pueda contener.  Se requiere dar a conocer nuestras producciones y avances de investigación en temas de trabajo docente y salud laboral  para compartir crítica y solidariamente una fuente de información indispensable en la lucha político-gremial.
Para ello,  es necesario generar nuestras propias fuentes de información sobre el sistema educativo  y  las condiciones de vida y de trabajo de los maestros y profesores, realizar avances teóricos sobre el proceso de trabajo docente, producir estudios sobre financiamiento del sistema educativo y recursos genuinos fiscales y tributarios. Desarrollar investigación empírica sobre enfermedades profesionales y accidentes de trabajo en la escuela, impulsar y participar en estudios técnicos sobre riesgos y seguridad en la escuela y desarrollo de nuesvas tecnologías en organización del trabajo,  profundizar en el análisis del trabajo para hallar nuevas dimensiones en el diseño de los puestos existentes y de los nuevos necesarios de acuerdo a los avances  científicos y culturales.
Todo ello para estar mejor preparados en las  discusiones paritarias o convenciones colectivas en marcha y futuras. Actualmente ha tomado gran importabcia,el análisis permanente de las distorsiones que desde siempre presentó la  “jornada laboral” o tiempo de trabajo asalariado  en los diversos puestos de trabajo en las escuelas. Estos ejes son una preocupación central de los sindicatos, en la preparación de propuestas superadoras tanto hacia el interior de la escuela, como hacia afuera en la sustentación de discusiones con las patronales oficiales y/o privadas. En todos los ámbitos posibles de negociación.
En esta misma dirección, es muy positivo dar estado público al conocimiento  producido y difundido en Congresos Educativos Nacionales y Regionales, Internacionales, sindicales y/o académicos ; en este año 1999 celebramos en CTERA nuestro Segundo Congreso Educativo Nacional cuyas conclusiones ponemos a disposición de los sindicatos participantes de esta Conferencia Continental. Es el mayor esfuerzo para ofrecer una alternativa de transformación del modelo educativo neoliberal impuesto a nuestra región.

Una fuente de conocimiento crítico muy importante para CTERA es la relación con entidades profesionales y de investigación, académicas, universitarias, nacionales y extranjeras, con las que mantiene acuerdos y convenios. En este año realizamos en Buenos Aires las Primeras Jornadas Nacionales sobre El Malestar Docente. En ellas nuestra organización expuso a través de sus investigadores los avances realizados en la práctica médica y psicológica en servicios de salud y programas especiales desarrollados en sindicatos docentes de base. Al mismo tiempo se estimuló  la presentación de trabajos científicos a  profesionales de múltiples instituciones de todo el país sobre el sufrimiento psíquico en los docentes y las modalidades de intervención clínica e institucional en práctica, sus logros y fracasos. La experiencia resultó intensa en la riqueza y diversidad de temas, participantes y propuestas.

4. SALUD LABORAL DOCENTE: SEGURIDAD Y RIESGOS EN EL TRABAJO.

Múltiples investigaciones son testimonio de un creciente y alarmante avance de enfermedades profesionales en los docentes, del estrés y la fatiga laboral en variadas formas de expresión. La demora histórica en advertir la relación salud-trabajo en las prácticas docentes, tanto por los que la padecen como por los que tienen la responsabilidad de atender y prevenir los problemas de salud  en el trabajo- sistemas de seguridad social y patronales administradoras - ha sido causa firme del  deterioro detectado en los últimos años.
Políticas de gobierno de la educación y administración del trabajo, preocupadas por realizar el ajuste presupuestario pertinente al modelo implantado, distorsionaron el significado de la atención de la Salud Laboral entendiéndolo como simple control disciplinario de inasistencia al local de trabajo (mal llamado ausentismo). Coherente con la descripción que párrafos atrás realizamos, la producctividad del trabajo docente no está vinculada a mejores condiciones de trabajo sino unicamente a la presencia frente a los alumnos del trabajador de la educación. Actualmente ésta presencia es objeto de Premios a la asistencia (en realidad, castigos) que estimulan la concurrencia al trabajo, enfermos.

Hay consenso entre los investigadores de la salud en el trabajo docente (en publicaciones conocidas desde los años 60 en Europa y desde los 80 en América del Norte y del Sur,  Ecuador, Chile y Argentina las más conocidas), para afirmar que el deterioro registrado está producido por las malas condiciones de trabajo y los riesgos a los que está expuesto el docente. Se agrega a esta situación un incremento en las cargas de trabajo en tiempos extras no remunerados y nuevas exigencias de complejidad creciente. La intensificación del trabajo llegó con estos signos a la escuela, contemporánea a todas las ramas de la producción.

Ver cuadro 2 en el anexo. (perfil de patologías más frecuentes con tipo de escuela según riesgo).
 

Los puestos de dirección han ampliado sus responsabilidades y cargas horarias, sin una regulación salarial y normativa que formalice una nueva relación contractual que elimine ambigüedades y arbitrariedades presentes desde el inicio del trabajo docente asalariado. Este ejemplo demuestra la forma como la relación salud-trabajo es ignorada y desplazadas sus consecuencias cuando la presión tecnoburocrática crece.
Ver en cuadro 3 estadísticos sobre directores en el anexo. Estos datos son de 1994,antes de la implantación de la Reforma, en la actualidad no disponemos de estadísticas nacionales, no obstante podemos afirmar que en algunas provincias, como Buenos Aires, las licencias por enfermedad mental aumentaron en directores y vice-directores sensiblemente, muchos de ellos requirieron internación en clínicas especializadas.
Históricamente se han “naturalizado” como obligaciones y responsabilidades del cargo de conducción y de todas las tareas docentes escolares, actividades extra-curriculares y servicios a la comunidad que suplen desajustes e irresponsabilidades de otras areas de la administración pública o responden a necesidades políticas del gobierno resueltas desde la “buena disposición o tolerancia de los docentes”.
Esta situación tiene dos lecturas: una la que hace el empleador que abusa de esta actitud de colaboración para apoyar el aprendizaje de los alumnos y otra la que hace la comunidad.  En Argentina está verificado por encuestas de consultoras privadas (no sindicales) que la escuela pública es un lugar “confiable”, que hay confianza en lo que hacen los maestros y que es el “último” lugar de lo público, el único posiblemente. Esta confianza depositada en la escuela pública se transmite al sindicato docente, que crece en número de afiliados, invirtiendo la tendencia mundial del sindicalismo con disminución de integrantes.
Responsabilizarnos socialmente ante la comunidad no nos es ajeno, no es una carga más si podemos dar a esta posición un sentido político de lucha y de demanda colectiva sin compromisos mezquinos o mercantiles.
Ya hemos hablado del déficit financiero presupuestario que padece la educación pública. Los docentes, cuando se identifican como trabajadores, perciben que sus obligaciones con los alumnos y sus familias (en especial en situación de carencia) aumentan, a pesar de la precarización de su propio trabajo y el desconocimiento patronal de sus necesidades para realizar las tareas imprescindibles para sostener la escuela. Esta situación es fuente de gran tensión y sufrimiento psíquico,  ya que significan tiempos extra y angustias agregadas a las existentes por el deterioro en la calidad de vida del conjunto de los trabajadores.
Tiempo atrás decíamos que,en el trabajo asalariado “ganarse la vida” es a veces perderla... y más aún en este momento en que vivimos “al día”...
Una forma de sostén es la actividad sindical y la militancia activa. El tiempo se ensancha, hay discusión política y acompañamiento afectivo.Es necesario mantener con límites sanos este espacio para elaborar las estrategias de cuidado de los compañeros más dañados por esta forma de trabajo insalubre.
Los delegados de Higiene y seguridad de la industria tienen su referente en la escuela con los delegados de salud y trabajo. Un puesto de lucha en defensa de la salud laboral  necesario y urgente de desarrollar en todos los sindicatos docentes. En la escuela, este compañero está entrenado para detectar el malestar en sus compañeros antes que se manifieste como crisis o enfermedad que requiera aislarse en tratamientos prolongados o perder el trabajo. Las organizaciones sindicales pueden ser el único lugar confiable en situaciones de crisis personales y/o laborales. La familia es casi siempre  “la retaguardia” para  los compañeros más fatigados en el trabajo, cuando allí no hay soporte emocional, la crisis es mayor. Es necesario tener ésto en cuenta en momentos de gran deshumanización en los ámbitos laborales. 
Ver cuadro estadístico sobre sufrimiento en docentes (cuadro 4 - Frequencia de Patológia y Sufrimiento Severo).  Este tema tiene desarrollos recientes que ampliaremos. El sufrimiento psíquico como padecimiento laboral en los docentes tiene sus orígenes, en tramas de la historia constitutiva del trabajo que realizan y de la construcción “aún en obra” de la escuela, sus tiempos y espacios simbólicos y materiales.
Hace ya algunos años describimos en este punto de análisis, la escisión fundamental que perturba la vida cotidiana de este trabajador intelectual. Trabajo y conocimiento, lo laboral y lo pedagógico están separados en la norma a cumplir, pero están juntos “de hecho” en la tarea cotidiana.  La regulación divide al docente en dos, por un lado tiene que cumplir reglamentos escolares, tiempos de trabajo, régimen de licencias, requisitos de ingreso, traslados, concursos, etc. una normativa administrativa que tiene una lógica totalmente distinta y a veces contrapuesta a la lógica que regula formalmente la tarea educativa. Lo que llega como exigencia a cumplir no tiene sustento material para poder realizarse, impedido por condiciones de trabajo concretas.
Tomemos como ejemplo la cantidad de alumnos por grupo, en su expresión numérica de mayor frecuencia se supera la norma recomendada por organismos internacionales (OIT/UNESCO) de 25 a 30 estudiantes por grupo, en muchas oportunidades por amplio margen (en zona urbana más de 40 integrantes por aula tanto en primaria como en secundaria). Para el pragmatismo oficial y la desrregulación normativa, la orientación es: haga lo que pueda con lo que tiene. Nosotros evaluamos al final.
Toda la metodología indicada y la flexibilidad solicitada desde la autoridad educativa se estrellan  frente a esta realidad agravada generalmente por el  numero total de alumnos en el local escolar, mayor de 1000. Con una habitabilidad del edificio escolar deficiente, la conducción  y control de este contingente humano de docentes y alumnos es muy difícil. Esta descripción es muy frecuente de hallar.
Ver cuadro estadístico en el anexo, sobre clasificación de escuelas por riesgo y enfermedades docentes (cuadro 2 - Perfil Patológico por Tipología de Escuela).
Número de alumnos y espacio de circulación insuficiente se une al tiempo de trabajo siempre escaso para cumplir con lo programado y con las necesarias tareas colectivas requeridas para una construcción curricular ajustada a la realidad. El histórico aislamiento del docente en su aula con su grupo, actualmente se convierte en encierro improductivo, comunicación perturbada, ficción de resultados y procesos de enseñanza y de aprendizaje fragmentarios. 
Esta escisión en la cotidianeidad escolar, esta exigencia perversa de requerir como obligación lo que se impide realizar en la materialidad del proceso de trabajo, tiene su manifestación en la subjetividad lesionada del docente. En el núcleo central de este sufrimiento está la vida afectiva, los vínculos construídos en un tiempo y espacio violentado, una relación maestro-alumno en pleno cambio histórico y cultural. Un difícil diálogo generacional con nuevos códigos,  diferencias sociales, intolerancia entre sectores, injusticia  y la presión económica del ajuste presupuestario, atraviesan críticamente la realidad escolar.
Una información más detallada sobre la salud y los modos de enfermar en el trabajo docente en Argentina se acompaña y puede ampliarse con la lectura del libro “Salud y trabajo docente. Tramas del malestar en la escuela”.
Frente a esta situación expuesta, no alcanza con mantener una comunicación frecuente entre sindicatos docentes y sus equipos profesionales por región, es necesario y ya urgente que aunemos esfuerzos para encarar investigaciones regionales y estudios comparativos entre países y/o regiones, tanto en América como en Europa, en forma bilateral o a través de las Organizaciones internacionales que nos agrupan.
La estrategia tiene que ser regional ya que las orientaciones de los centros de poder económico que son determinantes para las polìticas de educación y trabajo en nuestros países son uniformes. Nuestra defensa de derechos y condiciones de trabajo tiene que unificarse en la diversidad, pero no dispersar esfuerzos en el estudio y propuestas concretas para salir de la inercia y el deterioro creciente ya descripto.

5. SEGURIDAD Y CONFIANZA. LOS RIESGOS EN EL TRABAJO REQUIEREN NUEVOS CONSENSOS.
Seguridad y riesgos en el trabajo es un tema que ha tomado inusitada presencia en nuestras urgencias sindicales. Hasta hace pocos años atrás, parecía que la escuela, los maestros y los alumnos, transitaban un espacio tranquilo y a la vez relativamente alienado de la conflictiva urbana cada vez más insegura y violenta. Hoy la violencia se hizo visible en los ámbitos escolares. Antes, también se visibilizó en las relaciones familiares.
El concepto de “riesgo” ligado al trabajo docente y al local escolar y a las relaciones que allí se establecen, es nuevo y resulta todavía extraño en el contexto. Para el sentido común, los trabajos riesgosos eran otros... La construcción, las minas, los transportes, allí había peligros concretos. Siempre se accidentaban trabajadores y muchos de ellos morían.
En esos trabajos, la prevención no se realizaba, aunque eran bien conocidos los riesgos. Pero desde hace unos años, las escuelas se fueron deteriorando, sin mantenimiento adecuado techos, escaleras y sanitarios se tornaron peligrosos. Ocurrieron accidentes a docentes y también alumnos. La población escolar creció y los edificios quedaron chicos para grupos muy numerosos,; sin embargo no había fondos para ampliar o construír nuevas instalaciones. Las cooperadoras se movilizaron y aportaron dinero, materiales y hasta voluntarios para construir las ampliaciones necesarias.  Estas se  realizaron con gran sacrificio de familias y comunidad, docentes y directivos. Resultaron precarias y riesgosas a pesar de la buena voluntad de los improvisados constructores. Las instalaciones de gas y electricidad, en su mayor parte, las hicieron también vecinos cooperadores sin licencia técnica para ese trabajo. Ocurrieron más accidentes, esta vez muy graves. En las cocinas y en paredes electrificadas húmedas.... esto no es sólo un rápido anecdotario escolar, es la verificación dolorosa de la desrresponsabilización de los gobiernos de la educación respecto del cuidado de las escuelas y de las personas que allí trabajan y estudian.
Los seguros se privatizaron y pasaron a ser un buen negocio. En las escuelas, la “siniestralidad” es muy baja. Nunca ocurre nada, los accidentes no se denuncian, los maestros no tienen tiempo para llevar adelante todos los trámites requeridos para  que un accidente de trabajo sea reconocido como tal. Se atienden en la Obra Social, como si fuera una enfermedad común o en el hospital. Más sencillo y rápido. Así los empleadores y los aseguradores disfrutan de la tranquilidad burocrática.
Se hizo urgente y necesario, para CTERA, estudiar el tema, procesar información y preparar documentos para los docentes con señalamientos y recomendaciones confiables para reconocer riesgos y prevenir accidentes en las escuelas.  Así elaboramos un Manual de riesgos en la escuela que daremos a conocer a los Inspectores de la Aseguradoras ya que no cuentan con un instrumento adecuado, provisto por sus empresas empleadoras. Al mismo tiempo es un eje en nuestra lucha con autoridades laborales (Ministerios de Trabajo) para la consideración específica de las condiciones de trabajo en las escuelas, su regulación normativa y  control, como cualquier otro local de trabajo bajo su responsabilidad.
Esta gestión local es probable que se repita en otros países de la región, por ello la circulación crítica de información sobre el tema es primordial.  Los riesgos y la falta de seguridad en los locales escolares nos afectan a todos. De Norte a Sur del continente, con diferentes manifestaciones.
En esta historia ya conocida, la escuela no está tomada en cuenta y los listados de riesgos con los que hacen  las observaciones y califican los locales de trabajo docente son los mismos con los que concurren a una fábrica.
Por una precaución metodológica estamos recorriendo todo el país con un manual “borrador” a fin de probar la comprensión  del  lenguaje técnico por los docentes y para completarlo con datos y conocimientos de las particularidades regionales que poseen sus pobladores.  Zonas sísmicas, regiones boscosas y mesetas áridas con frecuentes incendios, la selva tropical y su peligrosa fauna, la ciudad y zonas suburbanas con hechos de vandalismo en cantidad y peligrosidad creciente, cada una de estas temáticas se van tratando y desarrollando con gran participación de docentes, sus organizaciones sindicales, las de la comunidad y los municipios, los voluntarios de diverso tipo, las instituciones oficiales de Defensa Civil, etc.  Esto permite crear una red de confianzas mutuas entre los  ciudadanos en riesgo. Frente a la necesidad de generar seguridades mínimas, éstas sólo se crean en un ámbito de confianza. Frente a los riesgos, lo importante es hacerlos visibles para todos, señalarlos,conocerlos,identificar y saber utilizar los recursos existentes y las formas de solicitar y reclamar atención por las entidades responsables de la seguridad pública.

Los riesgos no se ven a simple vista, cuando se reconocen ya se han convertido en peligros y muchas veces se reconocen a partir de los daños causados. Las escuelas son ejemplos permanentes de naturalización de los riesgos. Simples cuidados que docentes y alumnos tienen en sus domicilios con sustancias inflamables o tóxicas no se protegen en el edificio escolar. Allí no va a suceder nada. Y no sucede,  gracias al extremo control que sobre las situaciones cotidianas tienen los docentes. Esto  lo señalamos como riesgo para la pérdida de la salud mental docente, ya que ese control así ejercido, tiene un resultado negativo por la tensión constante y el estado de alerta máxima que requiere de parte de los equipos directivos. Las licencias por salud mental son testimonio del peligro al se exponen al aumentar el límite de la responsabilidad y el control de la situación sobre los alumnos... para que nada suceda!...

Ver estadísticas en el anexo. (Cuadro 3. Perfil Patológico de los Directores de Escuela.)
 

Seguridad, riesgo, peligro, responsabilidad, confianza, conocimiento. Reconstruir estos conceptos, relacionarlos con la cotidianeidad del trabajo, visualizarlos, describirlos, poner cada uno de ellos en su límite de responsabilidad individual y grupal es una tarea de prevención.  Ampliar la conciencia a través de la apropiación de conocimientos nuevos, forma trabajadores y ciudadanos en la necesaria protección solidaria frente a  las grandes “ausencias”  de los oficialmente obligados a garantizar seguridad.
La escuela pública y los docentes, son espacios y personas en las que la población deposita “confianza” y   credibilidad según encuestas recientes. Los docentes son confiables. Sus organizaciones sindicales también.
Esto es para tener en cuenta en su valoración y no para incrementar la ya pesada carga de responsabilidad social que asumen. Son confiables y por ello otras organizaciones pueden trabajar junto a y con los docentes en problemas de seguridad ciudadana y riesgos en la escuela. Como una organización más de una red solidaria, no como primer responsable.  El momento  histórico requiere la construcción de espacios de producción y de acción colectiva, tanto al interior de las instituciones escolares como desde éstas hacia la comunidad con otras organizaciones sociales.
Los docentes necesitan romper su aislamiento, mejorar su autoestima, reconocer y cuidar su salud individual, familiar y del grupo de trabajo.  En consonancia con una  producción de conocimientos  que no descarte el análisis del conflicto social en la formación de consensos desde la comunidad educativa. 
Pasar del mero control social asignado a su trabajo,  a participar en la gestación de un movimiento cultural y político educativo que anticipe sentidos y nuevas relaciones solidarias entre grupos, personas y organizaciones populares. En este sentido, podemos afirmar que los primeros aliados son los alumnos, niños y jóvenes y a través de ellos sus familias.
Este relato, que está basado en nuestra experiencia sindical en CTERA, necesitamos que se comparta críticamente  con todos los sindicatos  reunidos en esta convocatoria. La Internacional de la Educación ha manifestado interés en el tema de la Salud de los docentes en el mundo.  Es necesario incrementar los estudios y dar la mayor validez a nuestros resultados para que sean científicamente inobjetables.
La base de nuestra lucha está en ampliar el conocimiento de nuestro trabajo y de la subjetividad del trabajador de la educación. La mejor resistencia a la deshumanización del trabajo está en nuestra unidad, consolidada en acuerdos regionales e internacionales que llevemos adelante para transformar desde la cotidianeidad de la escuela a la burocracia del sistema educativo.


parte 2 

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updated March 20 2000
actualizado Marcha el 20 de 2000